lunes, 6 de junio de 2011

JUNIO 2011. INICIO. En la vida de Débora Dumont hay un pasado terrible y de consecuencias graves que no puede olvidar, que nadie más que ella sabe y que no desea desenterrar jamás. Cuando realmente conoció el amor por primera vez y se entregó a él, la protagonista de ésta historia tuvo que separarse de él obligada por un severo padre que siempre tuvo predilección por su hija menor, la cual estaba enamorada del mismo hombre y siempre fue dulce y enfermiza y, por lo tal, en compensación fue casada con él. Una muchacha diferente, al contrario de nuestra protagonista, quien siempre fue audaz, valiente, decidida, aunque aquella vez por azares del destino fuera terriblemente obligada a olvidarse de su amor y quedarse al cuidado de su poderoso padre, marcándola así para siempre a no creer en la sinceridad de ningún hombre, volviéndose una mujer dura, cruel, envidiosa y sedienta de vengarse con otro lo que le hicieron aquél hombre amor de su vida y su padre. Es por eso que la protagonista de ésta historia es una mujer sin escrúpulos para la que ni los sentimientos ni el amor significan tanto como la ambición y la crueldad. Es una mujer que seduce, miente, engaña y con tal de salirse con la suya maneja a las personas a su antojo, principalmente a Natalia, su enfermiza hermana, a la que aparenta tener un amor incondicional pero que en el fondo envidia, odia y detesta por poseer lo que la propia Débora cree que pudo haber sido suyo. A pesar de que hace poco tiempo atrás quedó viuda, heredando una cuantiosa fortuna, su ambición es desmedida y desea poseer no nada más riquezas, si no todo aquello que envidia de los demás y que nunca ha podido tener, incluyendo el amor.

Natalia es la dulce hermana de Débora y, al contrario de ella, es tranquila, inocente y se preocupa por el bienestar de los demás. Principalmente de su familia, a la que ama con profunda pasión. A pesar de que Débora hizo lo posible para que no se casara hace años, lo hizo convencida del amor que sentía y siente por su marido, con quien tiene una hermosa hija de veinticinco años, Ana Mía, una muchacha valiente, decidida y bondadosa, amiga de sus amigos, hija ejemplar y novia dulce y entregada que vive un tórrido romance con el apuesto Jencarlos Ballesteros, de quien está perdidamente enamorada y del que desconoce que hace un tiempo tuvo una aventura pasional con la sensual y astuta Débora.

Dentro de la mansión también vive Paulette De la Riva y Lascuráin, una millonaria que tiene como único pariente al esposo de Natalia, sobrino al que quiere con devoción, así como a Ana Mía y Natalia, a quienes protege y cela como a nadie pues las quiere como las hijas que jamás tuvo puesto que nunca se casó, aunque entre sus recuerdos de baúl existe la foto de un hombre al que recuerda y sigue amando en silencio. Paulette es inteligente, astuta, y no confía en ninguna de las buenas intenciones de Débora, a la que tiene muy mala fe y cree conocer bien.

Débora arriba a las afueras del edificio en que se encuentra su pent-house. Se besa apasionadamente con Maximiliano Lascuráin, un hombre apuesto, millonario, enloquecido por la sublime belleza de la mujer, a quien le pide que se decida y pronto podrán estar juntos. Ella le asegura no estar interesada en las migajas que él le ofrece, por lo que hasta no saberlo totalmente dispuesto y libre para ella, no puede tomarlo en serio. La bella mujer baja del auto y Max, como todos le llaman, se marcha, molesto por no poder salirse con la suya. Ella ríe, gozando la ocasión. Entra al edificio y cuando penetra en su departamento, prende la luz de su habitación y se encuentra ahí, echado sobre la cama y desnudo, a Roger, un atractivo hombre que al verla le guiña un ojo, provocándole la sonrisa. Ella corre a sus brazos asegurándole que lo ha extrañado. Lo besa y ambos hacen el amor.

Anamía llega a casa acompañada del apuesto Jencarlos, quien con cordialidad saluda a Natalia y Paulette, quien se encarga de que todo esté en orden. Las mujeres se preguntan en donde estará el hombre de la casa, a quien Ana Mía quiere darle una sorpresa. En ese momento llega Maximiliano, quien saluda a las mujeres con cordialidad asegurando haber tenido una larga jornada laboral. Besa a Natalia, su esposa, y es abrazado por Ana Mía, quien le dice que necesita decirle algo muy importante. Es una sorpresa que da Jencarlos, cuando habla y les dice a los esposos y Paulette que él y Ana Mía se quieren casar. La sorpresa alegra a todos, quienes felicitan a los jóvenes enamorados.

Mientras Roger duerme, frente al espejo, Débora se mira fijamente, a su mente viene el recuerdo de su ex marido, el cuál murió hace unos años. Recuerda que murió en un trágico accidente dejándola sola, pero heredándolo, mas de pronto también viene a ella el recuerdo de un pasado más largo, cuando era joven y estuvo a punto de casarse con alguien que la engañó y se casó con otra el mismo día en que ellos se casarían, y que también después murió ardiendo en un incendio. La mujer se cepilla el cabello. Furiosa se mira al espejo y sonríe, malévola, jurando que nunca nadie sabrá que ella fue la causante de esos accidentes: El del hombre que la engañó y el del hombre que la deshonró para poder casarse con ella. Recibe un mensaje en el celular. Sonríe dulcemente al leerlo y después lo apaga.

Rubén y Cynthia, junto con su hija Maripaz, cenan y son interrumpidos por Jencarlos, hijo de Rubén y Cynthia, quien les dice que ha pedido a Ana Mía que se case con él. Rubén felicita a su hijo así como las mujeres, quienes le desean lo mejor. Rubén solo aspira a poseer la fortuna de los Lascuráin y sacar provecho del matrimonio de su hijo.

Tempranamente Débora asiste a una lujosa casa donde es bien recibida por un hombre amanerado: Giovanni, quien le cuenta de lo bien que van los negocios. La mujer se encuentra frente a frente con Iván y Benjamín, dos prostitutos de los que ella vive y a quienes felicita por su grandiosa labor. Los hombres la abrazan y besan asegurando que su éxito se debe a ella, quien fuera su descubridora. Giovanni pregunta por Roger y Débora deja claro que Roger es su juguete personal por lo que no volverá a trabajar en la casa.

En el vecindario de una colonia humilde, Roger camina, airoso, sonriente, saludando a todos los que se encuentran a su paso y lo saludan con gusto y admiración. A su paso se encuentra a Sara, una bella muchacha a la que se le acerca para cortejarla. Ella se asegura que jamás se fijará en alguien como él y lo acusa de ser un desobligado que no tiene la mínima compasión por su madre, la cual se mata trabajando para darle todo cuanto ha podido. Roger se burla de ella y le dice que con justa razón sus padres la abandonaron en el orfanato en el que creció. Al marcharse Roger, Sara, entristecida, habla con su amiga Telma, quien le aconseja que busque un buen trabajo en vez de ayudar a Socorro con las costuras. Sara solo sabe de costura puesto que lo aprendió en la casa cuna en la que creció y solo terminó sus estudios de preparatoria. Telma, por su parte, es ambiciosa y mantiene relaciones secretas con un hombre casado.

Ana Mía posee una tienda de arte y antigüedades y recibe la visita de Maripaz, quien la felicita por su próximo matrimonio con Jencarlos. La muchacha confiesa sentirse feliz ya que considera a Jencarlos el amor de su vida. Son interrumpidas por Rafael, amigo cercano de la familia Lascuráin y eterno enamorado de Ana Mía, con quien pide hablar a solas, desairando a Maripaz, quien está perdidamente enamorada de él. Claudio se desilusiona cuando Ana Mía le pide que no insista en buscarla pues ella ha decidido casarse con Jencarlos.

Jencarlos tiene negocios en el bufete de abogados de Maximiliano, del que su padre es socio, por lo que tempranamente llega a la mansión Lascuráin y se encuentra con Débora, quien lo pone nervioso, seduciéndolo. Ella lo toma de la entre pierna y le confiesa extrañarlo mucho, pues desde que se hizo novio de Ana Mía se olvidó de ella. Jencarlos le promete que pronto se verán. Ella lo besa apasionadamente y él sube a su auto y se marcha. La provocativa mujer ríe por la situación. Camina hacia la casa, de donde sale Paulette, quien se queja hacia sus adentros por la presencia de la mujer.

Natalia termina su desayuno en el jardín y recibe la visita de su hermana, a quien Paulette mira con malos ojos pues está segura de que es mala, además de ser una mujer audaz y provocativa. Débora se asombra fuertemente cuando Natalia le dice que Ana Mía y Jencarlos se casarán dentro de poco, al punto de casi atragantarse con el té que toma.

En su despacho, Max observa una foto de Natalia y Ana Mía. Piensa en las caricias de Débora y asegura para sí mismo amarla, por lo que pide perdón a la imagen de su esposa e hija. Habla con su fiel amigo y socio Patricio, a quien confiesa sentirse confundido respecto a su matrimonio. Patricio pregunta a su amigo si en su vida hay otra mujer y Max asegura que no pero Patricio no le cree. Max pide a su amigo que le diga como sigue su relación con Lucrecia, su esposa, la cuál con los años ha decaído. El hombre se lamenta asegurando que su mujer cada día está más lejana de él y perdida en el alcohol.

En casa, Lucrecia, mujer elegante y provocativa, bebe una copa mientras lee una revista de sociales. Aparece Isadora, su hermana, a quien le muestra la cantidad de divorciados que hay y que ella podría atrapar si se lo propusiera, pero a Isadora no le interesan los divorciados y aspira a mucho más. Pide a Lucrecia que deje de beber pero la mujer no hace caso y asegura que la bebida es lo único que la mantiene tranquila y alejada de la realidad, de lo que desea olvidar. Isadora le pregunta si no ha decidido rebuscar en el pasado lo que tanto la atormenta y Lucrecia estalla y le exige que nunca le vuelva a recordar lo que sucedió en el pasado.

Ana Mía llega a casa y Paulette le dice que Débora está presente por lo que la muchacha evita mirar a su tía pero se la topa en el baño. Con una sonrisa de burla sarcástica, Débora le da los buenos días y tras mirarla de cabeza a pies le pregunta cuando dejará de ser una niña para convertirse en una verdadera mujer, ya que la manera en que viste es recatada y ridícula. Tan ridícula como su nombre. Ana Mía, nerviosa, decide seguir su camino y dejar atrás a la mujer, quien se ríe de ella.

Paulette no deja de refunfuñar en la cocina con Fidelina, una antigua sirvienta, a quien confiesa que cuando Débora está presente no puede evitar sentir rechazo hacia ella, pues la cree mala y perversa. Fidelina cree que todas son figuraciones de Paulette, quien siempre le ha tenido mala fe a la cuñada de su sobrino.

Alejandro y Rafael hablan del próximo matrimonio de Ana Mía. Rafael lamenta que Jencarlos le haya ganado la partida y lo mismo piensa Alejandro, quien siempre ha estado cercano a Rafael, desde que éste y su hermano Eduardo eran amigos, en la infancia. Se preguntan precisamente por Eduardo, del que no tienen noticias desde hace mucho tiempo.

En Los Ángeles, Eduardo habla por teléfono con un contacto. Al colgar, admira la foto de su familia, en su niñez. Lamenta que sus padres hayan muerto siendo él un niño y que esté lejos de su hermano. Llama por teléfono a la mujer que ama, a la que dice que desea verla para amarla y quererla, pues la extraña. Farah, la mujer, llega a casa de Eduardo y él la besa apasionadamente. Ella parece distante y asegura no estarse sintiendo bien durante los últimos días. Aún así el la invita a cenar y allí le muestra un anillo de compromiso. Le pide que sea su esposa y ella acepta, sorprendida. Eduardo se siente completamente feliz.

Acompañada de su hermana, Natalia acude con Walter, su médico de cabecera, quien le dice que los estudios que se ha realizado han dado un terrible resultado y le queda muy poco tiempo de vida. Horrorizada, Natalia no lo puede creer y llora en los brazos de Débora, quien finge sentir dolor pero en el fondo comienza a hacer perversos planes.

En la galería, Ilusionada, Ana Mía toca el piano y cuenta a su tía Paulette lo emocionada que se siente por ser la futura esposa de Jencarlos. Confiesa con tristeza no saber cómo evitar que su tía Débora no asista a su boda, pues no la quiere y cree que es mala así como lo cree Paulette, quien le asegura a su sobrina que ella se encargará de que Débora no asista al día más feliz de su vida.

Natalia sufre por su terrible enfermedad. Débora la consuela y la mujer le pide que no diga nada, pues no quiere causar dolor ni a su hija ni a su marido. Débora piensa diferente pero ante la insistencia de su hermana lo promete.

Paulette visita a su amiga Lucrecia, con quien se pone al día de los chismes de sus amistades y a quien recuerda que está invitada a la pedida de mano de Ana Mía. Ante ellas aparece Isadora, quien pregunta si habrá hombres solteros con los cuales pueda hacer amistad. Paulette le dice que no. Lucrecia pregunta por Natalia y Max y Paulette asegura que Max está muy raro y que Natalia sospecha que tiene otra mujer, de lo cual la tía cree incapaz a su sobrino. Paulette suplica a las mujeres que acudan a la fiesta y sean discretas respecto a lo que les ha confiado. Cuando se marcha, pensativa. Lucrecia se pregunta si Max será capaz de pintarle el cuerno a Natalia. Cree que no, pero Isadora cree lo contrario pues encuentra a Natalia demasiado desabrida y abnegada, buena y sumisa capaz de aburrir al hombre más cercano a lo que se parece a ella.

Sara se pregunta ante la virgen de Guadalupe porqué sus padres la abandonaron en el orfelinato en que creció. Confiesa querer conocerlos, saber quiénes son y reclamarles lo que le hicieron. También agradece que, desde que fue pequeña, Socorro viera por ella y le ofreciera su hogar al salir de aquél lugar para enfrentarse a la vida. Llora amargamente pues se siente muy sola.

Débora piensa en su futuro y en el romance secreto que tiene con Max. Cree que la muerte de su hermana le viene como anillo al dedo pues ella puede ser la nueva señora Lascuráin, sin embargo sabe que tanto Ana Mía como Paulette estarían en desacuerdo pues con justa razón la desprecian. Piensa lentamente en casa, a solas, hasta que sonríe malévolamente pues ya tiene un plan.

Max da dinero a Ana Mía para que compre todo lo que necesita para la fiesta en la que pedirán su mano. La muchacha agradece a su padre que sea tan bueno con ella y que siempre la consienta en todo. Max le asegura a su hija que ella es lo más importante que tiene en la vida. Ana Mía pide a Natalia que la ayude a organizar todo para que la fiesta del fin de semana sea espectacular. La mujer asegura a su hija que no tiene ánimos para fiestas ni nada. Ana Mía, asombrada por la actitud de su madre, se lo cuenta a Paulette, quien acude a Natalia para preguntarle qué es lo que sucede. Con llanto, Natalia la abraza y le confiesa que le queda poco tiempo de vida y que se va a morir. Paulette no puede creerlo.

Lucrecia se pregunta qué será de Eduardo, el hermano menor de Maximiliano. Patricio, su marido, le dice que Eduardo vive en el extranjero desde hace muchos años, cuando fue a hacer una especialidad tras terminar la universidad y que desde entonces no ha regresado. Lucrecia se pregunta si estará casado, si tendrá al menos un hijo pequeño… Si regresará para la boda de Ana Mía. Cree que si Eduardo sigue soltero podría ser un buen partido para su hermana Isadora.

Roger termina de bañarse en la pobre casa en que vive y discute con Socorro, su madre, una humilde costurera quien, angustiada, le pregunta en donde ha estado y le sirve su comida favorita. Roger, quien en realidad se llama Rogelio, asegura a su madre tener un buen trabajo y tener que trabajar de vez en cuando por las noches. Socorro no le cree pero espera que así sea, pues ella toda la vida ha tenido que trabajar para darle a su hijo la mejor de las educaciones, mientras cose la ropa que debe entregar. Aparece Sara, a quien Roger trata con desprecio y a la que considera una arrimada pues vive en el cuarto de azotea que Socorro tiene en la humilde casa. Las dos mujeres trabajan juntas y Socorro pide a la muchacha que no haga caso de las ofensas de su hijo.

Débora recibe demasiados mensajes en el celular, así como llamadas perdidas. Molesta, llama por teléfono y le asegura a la persona con la que habla que todo está bien y que se verán en cuando esa persona regrese de donde está. Cuelga malhumorada mientras maneja su automóvil deportivo.

Cynthia se siente muy nerviosa y cree que su marido le es infiel, se lo hace saber a Maripaz, quien le pide a su madre que deje de pensar mal de los demás. La muchacha llora pues ama a Rafael pero él no le corresponde por sentir amor hacia Ana Mía. Cynthia, molesta, asegura a su hija que Ana Mía es como su madre: Una mosca muerta que sabe cómo ingeniárselas para atrapar a los hombres.

Isadora acude al gimnasio y allí conoce a Roger, quien se da cuenta de que ella lo mira demasiado. Se acerca para hablar pero entonces ella se porta frívola. Él se aleja y la mujer jura que ese hombre un día estará en su cama, comiendo de su boca.

Sara piensa en su futuro y sueña con conocer a un hombre que la quiera, la cuide y la respete. Le cuenta sus sueños a Telma, quien le dice que si quiere llegar a ser alguien en la vida tiene que conquistar a un hombre con dinero. Socorro asegura a Telma que, si sigue pensando así, un día se meterá en serios problemas por querer alcanzar sus sueños de la manera más baja. Le aconseja que trabaje, como lo hace Sara, pero Telma cree que el trabajo es para los pobres y ella nació con alma de rica. Las dos muchachas ríen mientras que Socorro refunfuña.

Max recibe en su oficina a Débora, quien entra sin avisar a pesar que la secretaria trata de impedírselo. Débora abraza a Max, asegurándole que lo ha extrañado. Lo besa apasionadamente. Él le corresponde y después la rechaza. Le recuerda que es casado y ella le asegura que ese no es un impedimento para que ellos dos se amen, pues ella está dispuesta a ser su amante, si esa es la única manera de tener un poco de su amor, aunque pronto no habrá nada que les impida estar juntos. Él le pide que se explique pero la mujer calla, lo besa apasionadamente, seduciéndolo. Él cae en su trampa y allí mismo los dos hacen el amor.

Jencarlos y Rafael hablan sobre Ana Mía. Rafael felicita a su amigo por su futuro casamiento. Jencarlos confiesa saber que él ama a su prometida y le pide que, aunque ella se haya decidido por él, ellos no dejen de ser amigos. Los dos se dan un fuerte abrazo y Rafael asegura saber perder. Pregunta a Jencarlos sobre el affair que una vez sostuvo con Débora y éste pide que no hablen de eso pues alguien podría escucharlos, aunque con lamento confiesa no saber como deshacerse de la mujer.

Paulette da ánimos a Natalia, a quien asegura que, si acuden al extranjero, quizás se encuentre un antídoto para frenar la evolución de su enfermedad. Natalia cree que no es así y comienza a resignarse. Paulette llora y le pregunta qué harán todos sin ella. Natalia le recuerda que siempre fue enfermiza y que todos han hecho sus vidas sin necesitarla.

Ana Mía sueña con el día de su boda y le pide a Maripaz que la ayude a organizar todo. Nota el descontento a su amiga y la anima, asegurándole que ahora que ella será casada Rafael tendrá que poner los ojos en alguien más y esa persona tiene que ser la misma Maripaz, quien por un momento ve algo de esperanza y, contenta, decide ayudar a su amiga a organizarlo todo.

Débora visita la oficina de Jencarlos, a quien le pregunta si no extraña sus besos, sus caricias. Él le dice que no y entonces ella lo seduce, lo besa y le asegura que así como él la rechaza ahora, ella puede hacer que su dulce y tonta Ana Mía se resista a casarse con él, cuando le diga que han sido amantes durante mucho tiempo. Él decide poner fin a la situación y asegura no querer tener nada que ver con la mujer pero Débora le advierte que es difícil deshacerse de ella. Se marcha, riéndose perversamente. Jencarlos se siente entre la espada y la pared y su situación le enfurece.

Telma se ve en un departamento con Rubén, su amante, quien le dice que ya no pueden seguirse viendo cada vez que ella pueda, por lo que ella debe salirse de casa de sus padres para vivir con él.

Socorro aconseja a Sara para que ésta busque la manera de superarse y encuentre a un muchacho que la ame y la respete, forme una familia, y sea feliz. La muchacha confiesa sus sueños los cuales parecen lejanos debido a su condición social y los consejos de Telma. Socorro aconseja a la muchacha que se libre de amigas como Telma, la cual es una mala influencia. Reciben a Paulette, quien se hace pruebas de un vestido. La mujer insiste en que la muchacha es muy bonita y debe seguir los consejos de Socorro.

Jencarlos y Maripaz llegan a casa y Cynthia los sorprende con una cena exquisita. La mujer desea esperar a Rubén pero pasado un rato los tres se dan cuenta de que es tarde y el hombre quizás no llegará. Cynthia se encierra en su recamara a llorar y Maripaz acude a ella, asegurándole que quizás su padre tiene mucho trabajo. Cynthia se niega a aceptar eso y asegura que Rubén tiene una amante.

JULIO 2011. Ana Mía cuenta a Paulette y Fidelina sus planes para la fiesta en que se pedirá su mano y se anunciará la fecha de su boda con Jencarlos. Las mujeres la abrazan y Paulette se siente feliz por la dicha de su sobrina, quien, con seriedad, les dice que en sus planes no está el invitar a su tía Débora. Paulette la apoya.

Max entra a su habitación se desviste para meterse a la cama. Intenta acariciar a Natalia pero ésta se hace la dormida. Cuando Max le da la espalda y apaga la luz, Natalia llora de dolor, en silencio, pues cree que con su muerte le causará una tristeza irremediable a su marido.

Débora recoge a Roger en fuera del gimnasio y le pide que vayan a festejar, pues tiene algo que celebrar puesto que su futuro pinta de maravilla. Ambos se besan y van a un bar, donde bailan y beben, para entonces terminar en casa de ella, en su cama, haciendo el amor como dos fieras.

El día de la pedida de mano de Ana Mía llega y la muchacha se siente feliz terminando los últimos preparativos en casa, pues quiere que todo luzca espectacular. Se aterra en cuanto ve llegar a Débora, quien pregunta a que se debe tanto arreglo.

Max habla con Walter, a quien le pide que le diga qué es lo que le sucede a su mujer, la cual está extraña desde que lo visitó por última vez. Walter asegura que Natalia está bien y después llama al celular de ésta para decirle que no la cubrirá por mucho tiempo por lo que debe hablar con su familia acerca de su enfermedad.

Fidelina le dice a Natalia que Paulette ha salido y le pide que muestre ánimos pues desde hace días está distante, triste. Natalia promete que hará un esfuerzo pues no se siente nada bien.

Paulette se encuentra en la casa de Socorro, quien desde siempre le ha cosido sus ropas. Paulette está admirada por el vestido que la mujer y Sara le han hecho y les paga un poco más de lo acordado. Socorro se niega a aceptar ese dinero extra mas Paulette asegura que las dos lo necesitan y que, además, su trabajo lo vale. Socorro se desahoga con la mujer, a la que le confía sus preocupaciones por Roger, su hijo, el cuál es un desobligado al que le gusta la vida fácil. Lamenta no haber tenido un esposo que la ayudara con la educación de su hijo, con mano dura. Sara cuenta entonces a la mujer la situación de Roger, el cuál es un bueno para nada- Paulette le pregunta a Socorro qué es lo que su hijo sabe hacer pues quizás ella lo puede ayudar. Socorro, avergonzada, le dice que nada. Cuando Paulette sale de casa, se topa con Roger. Socorro los presenta y la distinguida mujer, Paulette, lo mira de cabeza a pies impresionada.

Débora cree cursi la manera en que su sobrina se ha encargado de arreglar la casa para su pedida. Ana Mía la enfrenta y le dice que es su fiesta y ella decide lo que se hace y como se decora. También le dice que no la invitó, ni la invitará, por lo que le prohíbe que esté presente. Débora, sonriente, le asegura que no asistirá. Se disculpa y se marcha, apagando su cigarro en uno de los arreglos florales.

Jencarlos habla con Rubén, su padre, quien lo apoya incondicionalmente en su boda con Ana Mía. Jencarlos le confiesa en su padre tener miedo de una mujer con la que tuvo una aventura hace tiempo y que puede ser capaz de arruinarle su compromiso con Ana Mía. Rubén le pregunta quién es y se sorprende cuando se entera de que se trata nada más y nada menos que de Débora Dumont, quien podría incluso ser la madre de su hijo. Sin que se den cuenta los hombres, Cynthia los escucha. Se asombra con lo que escucha y de inmediato sale de casa.

Eduardo compra un precioso vestido de novia, seguro de que a Farah le gustará. Está dispuesto a hacerla la mujer más feliz del mundo.

Sara acude a la casa hogar donde se crió y habla con la Madre Piedad, a quien le confiesa sentirse muy sola al estar lejos del lugar. La superiora lamenta que por su edad Rosario ya no pueda permanecer con ellas. Le aconseja que rece mucho y le pida a Dios que la ayude. Sara lo hace y sufre por no tener a nadie en el mundo.

Natalia le pide a Débora que por la noche se presente al festejo pero la mujer, fingiendo dolor, le dice que no es del agrado de Ana Mía, por lo que no quiere arruinarle la fiesta con su presencia. Natalia asegura a su hermana que su hija la quiere, aunque no lo parezca. Le ruega para que asista. Débora la abraza y sonríe malévolamente. Después, fingiendo desesperación, le asegura estar preocupada por Max, el cuál se sentirá muy solo cuando ella muera y muchas lagartonas lo asediarán para casarse con él. La malvada mujer le propone que busquen una esposa ideal para Max, así cuando Natalia falte no sufrirá tanto por su pérdida.

Giovanni alarma a Iván y Benjamín, a quienes les dice que ha recibido una llamada inesperada y que ha duplicado la paga por lo que uno de ellos tendrá que hacer el trabajo. Tanto Iván como Benjamín han hecho de acompañantes de hombres pero esta vez lo que se ha ofrecido va más allá de eso por lo que uno de los dos tendrá que hacer el trabajo. Los hombres se niegan pero aparece Roger, quien les recuerda que se les paga por sus servicios y que, si un cliente está dispuesto a suplicar o triplicar la paga, entonces deben hacerlo sin anteponer sus preferencias sexuales o sus principios, los cuales de nada sirven para trabajar en lo que están haciendo.

Anamía cuenta a Paulette lo que Débora le ha hecho a un arreglo floral y de lo que le dijo, que no está invitada ni a la pedida ni a la boda. Paulette la felicita por habérselo dicho y le ruega que no se preocupe por el arreglo floral, pues todo es nada con tal de que esa mujer no asista.

Max y Rubén hablan del futuro de sus hijos pues Armando es socio del bufete y cree que con el casamiento de sus hijos, finalmente, Jencarlos puede llegar a ser otro socio, cosa que a todos les convendría.  Bruno está de acuerdo, por lo que Max no tiene inconvenientes, pues cree ciegamente en Jencarlos y lo quiere como a un hijo. Jencarlos, quien está presente, agradece la confianza.

Cynthia tiene un encuentro con Débora, a quien le exige que se aleje de su hijo. Al saber descubierta su aventura con el muchacho, Débora se descara y le recuerda a Cynthia las veces en que Rubén, su marido, le rogó para que fueran amantes ya que la misma Cynthia no es lo suficientemente mujer para calentarle la cama a su marido. Cynthia abofetea a la mujer, quien solo se ríe de ella y le cuenta toda su intimidad al lado de su hijo. A Cynthia no le queda mas que salir huyendo mientras Débora se ríe de ella y le jura que la cachetada que le dio será vengada.

Paulette se alarma cuando en confianza Natalia le dice que para cuando ella muera Max necesitará una esposa y que esa mujer solamente puede ser Débora. Paulette no está dispuesta a permitir que Débora ocupe el lugar de Natalia, por lo que, si el deseo de Natalia es elegir esposa sustituta para su marido, ella se encargará de encontrar a la indicada.

Sara agradece a Socorro el velar por ella desde que era una niña, cuando la mujer cosía en la casa hogar. A solas, Socorro recuerda que fue ella quien llevó a Sara a ese lugar, huyendo de la desgracia que perseguía a Sara siendo una recién nacida.

Cynthia recuerda las palabras de Débora y jura que esa mujer le pagará todas las que le ha hecho. Busca entre sus cosas y encuentra fotos en las que la malvada sale besándose con su marido, Rubén. Cynthia llora y la maldice.

Ana Mía discute con Natalia, quien le dice que ha invitado a Débora y que no desea que se le hagan groserías. La muchacha asegura a su madre que Débora le cae mal y que además siempre pone nervioso a Jencarlos, quien se siente intimidado por ella. Debido a la enfermedad de Natalia, ésta vez Paulette la apoya, causando indignación en su sobrina, quien cree que la presencia de su tía arruinará todo.

Jencarlos se baña en su departamento. Secretamente, seductora, Débora entra en él pues tiene una llave. Cuando el joven sale de la bañera, desnudo, ella ya lo espera en la cama de la misma manera, fumando. Él le pregunta qué es lo que hace allí y ella le dice que solo ha ido a darle su regalo de bodas. Lo besa y se lo lleva con ella. Ambos fornican sintiendo un insaciable placer.

Roger seduce a Isadora con su belleza física. Ella por fin le hace caso y él la invita a tomar un café. Le dice estar interesado en ella pero a Isadora solo le importa que tenga auto, departamento y mucho dinero. Él asegura ser millonario e independiente. Entonces los dos se besan.

Socorro dice a Sara que a ella le gustaría que fuera su hija o su nuera. Lamenta que su hijo sea un vago irresponsable que no pueda poner los ojos en una muchacha tan bonita como ella. Sara cree que a Roger le interesan las mujeres de mundo, con mucho dinero, que puedan ofrecerle lo que él siempre ha soñado. Socorro lamenta que la muchacha tenga razón y que su hijo no siente cabeza.

Jencarlos le pide a Débora que no lo busque pues ya no desea que sean amantes, confesándole que ella le gusta mucho pero que ama verdaderamente a Ana Mía. Débora lo lamenta pues a ella no le gusta compartir a sus hombres, así que le pone un plazo para que termine con su sobrina, aunque le permite seguir con sus planes de boda a pesar que al final tendrá que desistir de casarse con ella. Jencarlos le pregunta qué quiere para dejarlo en paz y la mujer confiesa que nada, pero a los hombres los deja ella, cuando le aburren, y él aún es demasiado bueno en la cama como para aburrirla. Lo besa ardorosamente y aunque él trata de negarse termina cayendo en los pasionales besos de la mujer.

Walter se encuentra con Patricio, a quien le confía que Natalia morirá pronto. No se dan cuenta de que Lucrecia los escucha. Asombrada por la noticia, acude a su sobrina Isadora, a quien le dice que la suerte está de su lado, pues si realmente desea un marido rico es su oportunidad de alcanzar sus sueños, pues si conquista a Maximiliano su vida cambiará totalmente. Isadora teme a que Ana Mía se pueda interponer pero Lucrecia está segura de que si logran enredar a Paulette, ella las ayudará.

Telma discute con sus padres pues ha decidido que se irá de casa a hacer su vida y ellos le recuerdan que no sabe hacer absolutamente nada y dejó truncos sus estudios. Honorio, severo, le asegura que ella no pude hacer lo que le plazca mientras dependa de ellos y le pregunta con qué dinero se mudar a a vivir sola. Ella, fastidiada, sale de casa y ve bajar a Roger del auto de Débora. Se le acerca y le pregunta si esa mujer es la que le da dinero por sus servicios. Roger le dice que no debe juzgarlo pues los dos son iguales y él está enterado de que ella es amante de un hombre con mucho dinero. Telma se impacta ante la confesión.

Eduardo se besa con Farah, con quien hace el amor. Ella jura amarlo ya que él es el hombre de su vida. Eduardo le pide que se casen antes de lo acordado pero ella cree que no deben darse prisa.

Mientras maneja su convertible, acompañada por Roger, Débora recibe una llamada que la alarma. Es una llamada de Gerardo Monfort, el hombre que la ama locamente y que ha sido capaz de todo por ella. Él le asegura tenerle una sorpresa, por lo que necesita verla, olerla, sentirla y besarla. Ella le pide que aguarde en aeropuerto, donde acudirá a recogerlo.

Isadora lee mensajes de texto de Roger. Es descubierta por Lucrecia, quien solo espera que su sobrina no se enrede con algún holgazán de los que abundan en el gimnasio.

Natalia ayuda a su hija y Paulette con los últimos preparativos del festejo. Paulette la anima para que luzca feliz y en realidad Natalia se siente bien. Confiesa a la mujer que ha invitado a Débora, pues es su hermana y no la puede excluir de los momentos más importantes de su vida. Paulette le da un beso y le dice que por ella no hay problema y que entre las dos tendrán que lidiar con Ana Mía, la cuál hará un entripado en cuanto vea a su tia.

Ana Mía, Feliz, habla por teléfono con Jencarlos, a quien le dice que su tía Débora no está invitada a su festejo. Jencarlos siente una enorme paz al saberlo.

Gerardo Ruíz y de Monfort es un prominente empresario, distinguido y lleno de galanura. Es un recién divorciado que ha encontrado en Débora a la mujer que siempre había soñado y la ama con una pasión desmedida. Ella lo recoge en el aeropuerto, donde se besan con pasión y él se instala en el pent-house de la mujer y la besa ardientemente, llevándosela a la cama. Ella finge estar feliz pero en el fondo solo desea que él nunca hubiera regresado. Gerardo le da una sorpresa que ella esperaba hace mucho: Le muestra los papeles de su divorcio. Ahora es libre para casarse con la mujer, quien se llena de felicidad, lo besa por todas partes y nuevamente se entrega a él, segura de que en cuanto se casen ella poseerá todo lo que él tiene.

Cynthia discute con Rubén, a quien reclama tener una amante. Él asegura que no es así pero la mujer tiene sus dudas. Él la sacude y le exige que cambie, que deje de ser tan insegura y que vuelva a ser la mujer de la que se enamoró. Los gritos hacen que Maripaz los escuche y llore al no poder hacer nada para solucionar los problemas de sus padres.

Patricio se porta cariñoso con Lucrecia, quien lo rechaza. Él le pregunta en qué le ha fallado para que ella lo desaire e incluso se niegue ser la que antes fue. Lucrecia se burla de su marido y le confiesa que dejó de tener interés en él desde que ya no le pudo corresponder como hombre. Patricio le pide que lo intenten de nueva cuenta pero la mujer se niega. Bebe y fuma  y se mete a bañar pues debe prepararse para la reunión en la mansión Lascuráin.

La noche cae y todos se reúnen en la mansión Lascuráin. Llega Débora, a quien Anamía y Paulette le hacen gestos de desagrado. La acompaña Gerardo, quien se porta amable con todos y al que Débora presenta como su pareja, incomodando a Maximiliano, quien más tarde en privado le exige que le diga qué significa eso. Débora le explica que ella creyó que Gerardo jamás regresaría pero que lo ha hecho y tiene planes de casarse con ella. Maximiliano le dice que ella no se puede casar con nadie y entonces la mujer le recuerda que él está casado, así que no está como para exigir fidelidad absoluta. Maximiliano le pone un límite de tiempo a Débora para que se deshaga de Gerardo o de lo contrario lo que existe entre ellos terminará. Débora se ríe de él y le pide que no sea celoso, pues sabe que él es el único hombre al que ella ama y se entrega en cuerpo y alma. Lo besa fuerte, muy apasionadamente, y son descubiertos por Paulette, quien se aterra al ver la escena.

Marina hace conversación a Gerardo para enterarse de todo cuanto desea. Lo pone sobre aviso respecto a Débora, asegurando que la mujer no es lo que parece. Gerardo le exige que se explique y ante la negativa de Marina, le pide que entonces no hable por hablar y evite sus celos hacia alguien que la supera en todos los aspectos. Marina se compadece de Gerardo.

Telma habla con Sara y le pide que la ayude diciéndoles a sus padres que se mudar a vivir con ella y que las dos trabajarán por su cuenta para mantenerse. Rosario no desea mentir y buscarse problemas pero ante la desesperación de su amiga lo hace. Marta pide a Honorio que deje que su hija haga su vida si eso es lo que quiere y que confíe en Sara, la cual es una buena muchacha.

Lucrecia pide a Isadora que se mantenga alerta y sea amable con Maximiliano sin que nadie lo note, pues debe ganárselo para poder ser su nueva esposa.

Giovanni avisa a Iván y Benjamín que tienen servicio. Las clientas son mujeres de sociedad, de buena percha y de una hermosura singular. Los dos prostitutos hacen su trabajo y Giovanni es quien recibe el dinero en efectivo.

Maximiliano pide a Paulette que no diga nada de lo que ha visto, lo cual ha sido un error absoluto. Paulette lo promete y le asegura que si pone los ojos en Débora, esa será su perdición, pues ella lo único que desea es tener lo que tiene su hermana, a la cuál envidia en el fondo por tener una familia feliz, dinero, una posición social y sobre todo el amor de un hombre como él.

Eduardo llama por teléfono a Farah pero no logra encontrarla. Admira el vestido de novia que ha comprado y teme a que algo le haya sucedido. Está a punto de salir de casa cuando su teléfono suena. Es Farah, quien le dice que se siente mal y que no podrá verlo en unos días. Él le pide que le diga la verdad pues la siente muy distante. Ella asegura amarlo y querer estar con él, sin embargo por el momento no puede ser posible.

Débora habla con los presentes en la reunión, principalmente los hombres pues las mujeres la rechazan pero no Natalia, quien no puede creer que su hermana tenga un novio. Confiesa lamentarlo pues deseaba que ella fuera la esposa de Max cuando llegara el momento. Al escuchar eso, Débora se asombra, no puede creerlo. Natalia le dice que, en efecto, solo ella podría sustituirla cuando a ella le llegue la hora.

Roger visita la casa de Débora y al no encontrarla llama a Isadora, quien no le contesta, nerviosa. Lucrecia se da cuenta de lo que sucede y le exige que se olvide del hombre con quien ande y que jamás podrá ofrecerle lo que Maximiliano, a quien debe conquistar a como de lugar.

Paulette se siente incómoda en la fiesta. Lucrecia y Cynthia le preguntan qué es lo que le sucede y la mujer asegura que nada, pero que la presencia de Débora siempre la ha incomodado pues no la soporta. Lucrecia cree que Débora es una mujer agradable a pesar de ser frívola pero Cynthia no cree lo mismo y confiesa odiar a Débora y querer a esa mujer lejos de su hijo y de su familia. A las otras dos mujeres les intriga el comentario de su amiga, quien no deja de mirar a su enemiga con un odio profundo.

Socorro se siente mal y se encuentra sola. Acude a sus vecinos, Honorio y Marta, quienes la ayudan dándole una medicina para aliviar su malestar. Los vecinos solo despotrican contra Roger, quien en vez de preocuparse por su madre solo se la pasa de vago creyéndose de alcurnia. Marta aconseja a Socorro que investigue a qué se dedica su hijo, pues siempre anda bien vestido y no hace nada. Socorro asegura que su hijo tiene amistades muy finas que le regalan lo que ya no usan. Se hace tonta, pues en el fondo a ella también le intriga saber a qué se dedica su hijo.

Rubén habla con Débora, a quien asegura ser cada vez más hermosa. Ella lo presenta con Gerardo, su prometido. Rubén hace insinuaciones que incomodan a la mujer y más tarde discute con Cynthia, quien le prohíbe que se acerque a ella.

Roger llega al barrio y es sorprendido por Sara, quien le dice lo que le ha sucedido a su madre. Le exige que en vez de andarse vistiendo como millonario la lleve a consultar a algún doctor, pues puede que esté verdaderamente enferma. Él le pide a su madre que le diga qué le pasa y ella asegura que todo está bien pero Sara asegura que no es así. Roger corre a la muchacha de su casa.

Finalmente Jencarlos pide formalmente la mano de Ana Mía, y los dos sellan su amor con un beso. Ponen fecha de boda mientras que Débora hace gestos de ironía. Los novios son felicitados por todos y al felicitar a su sobrina, al oído le susurra que espera que el gusto le dure en verdad, no sea que algo empañe su felicidad y se le cebe el matrimonio. Felicita al novio, a quien le susurra que tiene poco tiempo para deshacer su compromiso con Ana Mía, o de lo contrario ella se encargará de contarle a su sobrina la verdad. Sonríe a los demás, fingiendo felicidad. Gerardo no deja de adorarla.

AGOSTO 2011. Benjamín se encuentra con una clienta, quien le cuenta su situación sentimental al lado de su pareja. Él la besa y le hace el amor llenándola de placer por lo que la mujer llora, sintiéndose culpable. Él le hace ver que sentir placer no es como para sentir culpabilidad, por lo que la alienta a que explore su cuerpo, sienta y se deje llevar. Lo intentan de nuevo y ella se entrega con devoción.

Paulette llora y le dice a Fidelina que algo terrible ha sucedido y que no sabe cómo ganarle la batalla a su enemiga. Maldice la enfermedad de Natalia, la cuál solo traerá consigo desgracias y mucho dolor a Ana Mía. Fidelina abraza a la mujer y le aconseja que no se deje vencer y que si quiere vencer a su enemiga entonces juegue sus mismas cartas. Las palabras de la mujer iluminan a Paulette.

Débora se siente feliz, por lo que desea festejar fornicando con Gerardo, a quien se entrega con singular pasión. Él le pide que se case con él, entregándole un anillo de matrimonio que ella acepta, besándolo apasionadamente. Nuevamente él le afirma que sin ella él moriría.

Eduardo decide ir a buscar a Farah a su departamento pero no la encuentra. Se pregunta en donde pueda estar. La busca por demás lugares sin poder encontrarla y ella sigue sin responderle el teléfono.

Natalia parece dormir y Max aprovecha para salir de casa en busca de Débora. No se da cuenta de que su esposa lo ha descubierto y al estar fuera de la casa de su amante le marca por teléfono pero ella no le contesta pues se encuentra entretenida con Gerardo.

Acompañada de Paulette, Ana Mía acude a ver a Socorro, pues desea que ésta le haga el vestido de novia. Socorro, contenta, le toma las medidas. Entra Roger, quien al ver a la muchacha se sorprende por su belleza. Paulette muestra incomodidad que nota Socorro, la cual le pide a su hijo que se retire. Entra Sara, a quien Paulette mira de manera cautelosa, como buscando algo en ella. La muchacha se da cuenta y pregunta si sucede algo. Paulette asegura que no y la cuestiona sobre su vida. Socorro asegura que, aunque Sara es huérfana, tiene una gran educación y deseos de superarse aunque no tenga dinero para ir a la universidad. Al saber que la muchacha desea prepararse a la mente de Paulette viene una brillante y funesta idea.

Jencarlos recuerda la amenaza de Débora y cree que debe hacer algo al respecto. Cynthia le pregunta qué fue lo que Débora le susurró en la fiesta y él asegura que solo lo felicitó. La mujer le confiesa a su hijo saber de la relación que sostuvo con la mujer y de la situación que actualmente pasa gracias a ella. Jencarlos entonces dice estar desesperado pues no sabe cómo deshacerse de Débora. Cynthia le promete que ella lo ayudará.

Rubén habla con Patricio, a quien le dice que lo mejor que pueden hacer es estar de acuerdo los dos para despojar a Max de todo lo que posee en la asociación, pues ahora que Jencarlos sea nombrado socio, él se encargará de manejar a su hijo y hacer que sus acciones pasen a su nombre. Patricio no puede creer que Rubén sea tan ambicioso y capaz de destruir a un amigo.

Maximiliano besa a Natalia, quien le pregunta qué haría si ella repentinamente se muriera. Él asegura no querer otra esposa y entonces la mujer le pregunta si en caso de que ella faltara se casaría con Débora, la cuál sería la mujer ideal para él. Alarmado, Max pregunta a su mujer si está enferma y ella, sonriente, le dice que no, pero que quisiera saber cómo serían las cosas. Le hace prometer que, en caso de que ella muriera o se fuera lejos, se casará con su hermana.

Débora se ve con Roger, a quien no deja entrar a su casa asegurando estar ocupada. Él sospecha que otro hombre se encuentra allí y le arma un escándalo. Sale Gerardo, quien pregunta que pasa. Débora presenta a Roger como su entrenador del gimnasio, quien supuestamente ha ido a buscarla para saber si está bien pues dejó de ir al gimnasio hace mucho. Gerardo se presenta como el prometido de Débora, causando una desilusión al hombre. Débora no sabe qué hacer para deshacerse de Gerardo, con el cuál no se quiere casar.

Farah descubre que Eduardo la ha estado buscando y se siente acechachada, acorralada. Sufre por no tener el corazón para decir a Eduardo una terrible verdad.

Paulette pide a Fidelina que la acompañe a visitar a Socorro. Al estar fuera de su casa ven a Sara, caminando. Paulette le pide al ama de llaves que le diga qué es lo que piensa. La mujer no entiende por lo que Paulette le pregunta qué le parece la muchacha para que sea la futura esposa de su sobrino Maximiliano. Fidelina se sorprende ante la loca ocurrencia de la mujer.

Max habla con Eduardo, a quien le cuenta de la futura boda de Ana Mía, a la que Eduardo no ve desde que era casi una niña. Max le pide a su hermano que vuelva a México al menos para la boda de su hija y se sorprende cuando éste le dice que él también se casará con la mujer más maravillosa del mundo.

Gerardo acude a visitar a un licenciado para poner todos sus bienes a nombre de Débora, pues la quiere sorprender el día en que se casen. El licenciado aconseja al hombre que desista de semejante idea pero él ya está decidido.

Ana Mía vive la ilusión de convertirse pronto en esposa del hombre al que ama. Se pasea con él en la mansión Lascuráin y él le promete que la hará la mujer más feliz del mundo. Se besan y entonces escuchan los aplausos de Débora, quien los llama ridículos y aconseja al muchacho que no prometa cosas que no podrá cumplir pues ningún hombre hace a su esposa la más feliz del mundo. Jencarlos calla pero Ana Mia decide enfrentar a su tía, quien tras burlarse de ella solo recibe una fuerte cachetada e insultos. Anamía la corre de su casa y es sorprendida por Maximiliano, quien la detiene y le exige que pida una disculpa a la mujer. Anamía se niega pero ante la insistencia de su padre no tiene más remedio. Se marcha del lugar furiosa y Jencarlos detrás de ella. Él está a punto de confesarle algo pero son interrumpidos por Natalia, quien pregunta qué es lo que ha sucedido. Ana Mía llora y no dice nada. Simplemente se marcha a su recamara, donde llora llena de frustración, mientras que Jencarlos se retira de la mansión. Débora se hace la víctima ante su hermana y cuñado.

Telma hace sus maletas asegurando que se marcha a vivir con Sara al cuarto de azotea. No es así, puesto que Rubén la lleva a un departamento lleno de comodidades, donde los dos vivirán su romance sin tener que esconderse de nadie.

Lucrecia insiste a Isadora para que busque a Max y lo conquiste. La sobrina se niega pues ella no quiere ser la amante de nadie. Cree que deben esperar a que Natalia muera. Lucrecia le dice que Débora es una terrible enemiga a la que difícilmente vencerán por lo que deben tomar ventaja pero a Isadora poco le importa Débora, asegurando que ella tiene armas muchísimo mas poderosas para atrapar a un hombre.

Débora asegura a Maximiliano que Jencarlos no es el mejor partido para Ana Mía, la cuál está consentida y necesita mano dura para reformarse. El hombre le pide que no se preocupe por su hija, si no por ellos. Los dos recuerdan como se amaron en el pasado, cuando el padre de Débora y Natalia quiso que él se casara con la segunda. Débora le asegura que a pesar de ello, desde aquél entonces ella lo ha seguido amando. Los dos se besan pero han sido vistos y escuchados por Natalia, quien llora en silencio llevándose las manos al pecho.

Lucrecia visita a Cynthia y le cuenta lo de la enfermedad mortal de Natalia. Cynthia nuevamente vuelve a sentir una gran pasión puesto que siempre estuvo enamorada de Maximiliano Lascuráin. Se alarma cuando Lucrecia le dice que su hermana, Isadora, hará lo posible por conquistar a Maximiliano.

Roger tiene un encuentro con Isadora, con quien hace el amor salvajemente. La mujer no puede creer que ese entrenador de gimnasio sea tan buen amante y la haga sentir tantas cosas. Teme a que pueda enamorarse de él.

Débora y Maximiliano hacen el amor. Él asegura segur sintiéndose muy atraído a ella y le cuenta que Natalia le ha pedido que, en caso de que muera, se case con ella. Débora le pide que le diga si lo haría y él le dice que sí. La perversa mujer siente una gran felicidad.

Natalia mira fotos de su juventud al lado de su hermana y llora. Recuerda el día en que se casó y en el que Débora lloró amargamente al saber perdido a Alejandro. La muchacha jura ante esa imagen que, sabiendo que Alejandro y Débora nunca se han dejado de amar, compensará a su hermana, devolviéndole al hombre al que ama.

Eduardo discute con Farah a quien exige que le diga  a dónde va por las noches y por qué no le contesta el teléfono. La mujer llora y le pide que no le haga preguntas pero Eduardo, agresivo, insiste, jaloneándola. Ella cree que lo mejor es que los dos terminen. Lo propone y entonces él de rodillas le suplica que nunca lo deje pues lo ama demasiado. Ella entonces lo besa y le pide que no la cele ni sea tan posesivo.

Mientras Sara y Socorro cosen, Marta les cuenta lo preocupada que está por su hija, a la cuál cree capaz de cualquier cosa con tal de lograr lo que quiere. Sara le pide a Marta que no le diga nada a Honorio y le confiesa que Telma no vive con ella, si no que se ha mudado a un departamento que le paga un hombre mayor que ella. Marta no pude creer que su hija sea tan ambiciosa como para ser capaz de andar con un hombre mayor. Socorro le pide que no sea pesimista pues seguramente ese hombre no es casado pero Marta cree que si su hija se lo ocultó fue precisamente porque ni esa relación ni su hija sean buenas.

Natalia nuevamente pide a Débora que, cuando ella muera, se case con Max. La hermana jura que así será y se sorprende cuando Natalia le pide perdón por habérselo arrebatado cuando eran unas adolescentes, mas asegura que las dos estaban enamoradas de él y él se decidió por una. Débora le dice que no fue así, si no que su padre siempre tuvo predilección por Natalia, la menor, por lo que quiso que, como siempre, el juguete fuera para ella.

Cuando Débora decide irse de la mansión, nuevamente se topa con Ana Mía, quien le dice que a ella no la engaña como a sus padres y que la sabe mala. Con diabólica sonrisa Débora le responde que eso es una lástima, y que, aunque la odie, tendrá que soportarla de por vida, pues se casará con Maximiliano muy pronto, cuando Natalia, su madre, muera. La malvada mujer se marcha dejando a Natalia enmudecida.

Maximiliano cuenta a Patricio que Natalia está actuando de manera extraña y que le ha pedido que se case con Débora en caso de que ella muera. Patricio entonces, con el dolor de su corazón, le dice al hombre que Natalia morirá. Max no puede creer lo que está escuchando.

Natalia llora amargamente contemplando fotos de su familia. Pide a Dios que le haga el favor de partir sabiendo a su hija casada y a su marido dispuesto a casarse con Débora, su hermana.

Ana Mía de desahoga con Paulette, quien le pide que no haga caso de los comentarios de Débora pero la muchacha asegura estar harta de su tía y cuenta lo que le dijo: que su madre morirá. Al verla tan desesperada, Paulette le pide que sea fuerte pues necesita que las dos se unan. Ana Mía casi se desmaya de la impresión cuando Paulette le confiesa que es verdad que su madre está a punto de morir debido a una terrible enfermedad y que le ha pedido a Débora que se case con Maximiliano.

Maximiliano acude a Walter para que le diga si es verdad que su mujer morirá. Walter lamenta decirle que en efecto así es y que ya nada pueden hacer. Max llora amargamente, sintiéndose destruido.

Paulette pide a Ana Mía que calle y no diga a Natalia que sabe lo de su enfermedad pues la mujer ha prometido guardar el secreto. Ana Mía no quiere que su tía Débora sea su madrastra por lo que, desesperada, sale de casa dispuesta e enfrentar a su tía.

Gerardo, lleno de felicidad por creer que hará feliz a Débora en cuanto se casen, toma una ducha, abre un vino y la espera. Al impacientarse por la tardanza de la mujer, comienza a revisar algunas cosas en la casa, va a la recamara de ella y revisa entre sus cosas y descubre que Débora no le ha sido fiel del todo por lo que acude al gimnasio, donde conoce a Roger, quien al darse cuenta de las intenciones del hombre niega conocer a Débora.

Débora se pasea en su auto y accidentalmente ve a lo lejos a Rubén, acompañado por Telma, a quien ha llevado de compras para vestirla de manera más sofisticada. La mujer no puede creer lo que está mirando. Recibe una llamada de Roger, quien le dice que un hombre está preguntando sobre ella. Al describirlo, la mujer se da cuenta de que se trata de Gerardo y acude a casa pero no entra puesto que afuera la espera Max, quien con llanto le dice lo de Natalia. El hombre llora, desesperado, y ella lo abraza. Él la besa y cuando ella le corresponde, son vistos por Gerardo, quien queda en shock, sin embargo son separados por Ana Mía, quien cachetea a su tía y la acusa de ser una mujerzuela. Max trata de hacerle entender a su hija que todo es un mal entendido. La muchacha, desesperada, le dice que ya sabe lo que pasa y que, como él sabe que su madre morirá, por eso está teniendo que ver con Débora, para cumplir con la última voluntad de Natalia. Max, sorprendido, no entiende de qué habla su hija y entonces ésta le dice que Natalia morirá muy pronto y que Débora siempre lo ha sabido. Max pregunta a Débora si eso es verdad y ella dice que sí y que calló porque así se lo juró a su hermana. Maximiliano no puede creer que la mujer se lo haya ocultado y lleno de dolor se marcha con su hija, quien con llanto le suplica que no se case con Débora, a la que cree perversa. Débora los ve alejarse sin dejar de mirar a su sobrina con odio. Jura que cuando se case con Max hará de la vida de la muchacha un verdadero infierno. Al entrar a casa se sorprende al ver vino y velas prendidas. Se siente feliz por la sorpresa pero todo cambia cuando encuentra a Gerardo hundido en un mar de lágrimas con un revolver que él mismo se ha llevado a la cabeza. El hombre asegura estar al tanto de su relación con el hombre del gimnasio (Roger), así como los amoríos que tuvo con Rubén y su hijo Jencarlos y que ha visto la escena con Maximiliano. Débora, al saberse descubierta, no tiene mas remedio que sincerarse y aceptarlo todo. Gerardo pregunta por qué lo ha engañado y ella le dice que porque el sexo con él es muy bueno y que eso es lo único que a ella le importa. Él le apunta, amenazándola de muerte pero la mujer no tiene miedo y le da le espalda diciéndole que ya no está interesada en él por lo que tomará sus cosas y se marchará, ya que dentro de muy poco será la esposa de Maximiliano Lascuráin. Él la toma por la espalda, le pone el arma en la boca y ella lo reta a que la mate y viva con la cúlpa de haberle arrancado la vida, encerrado en una prisión. Al verlo lloroso, desesperado, le confiesa cuanta lástima siente por él, por ser un poco hombre, un perro faldero que dejó a su esposa e hijos para irse a arrastrar ante ella, sabiendo que jamás sería lo suficientemente hombre para una mujer como ella. Desesperado, Gerardo se apunta a si mismo y Débora lo reta a que tire del gatillo. Gerardo se dispara en la cabeza frente a la mujer, quien al verlo morir se impacta. Camina hasta el cadáver y lo llama cobarde. Toma el teléfono y hace una llamada.

Cynthia no deja de maldecir a Débora, asegurando que la tiene que destruir a como de lugar. También piensa en la muerte de Natalia y en el amor que después de tantos años vuelve a sentir por Maximiliano.

Max llora ante Natalia, a quien pide que le diga que no es cierto que morirá pero ella le dice que es verdad y que él debe casarse con Débora, pues ellos dos siempre se han amado. Él niega que eso sea verdad, llorando y entonces Natalia le dice que está al tanto de su relación con su hermana. Tales palabras llenan de vergüenza al hombre, quien al enmudecer no tiene más remedio que aceptar la petición de su mujer, jurándole que se casará con su hermana.

Fidelina le cuenta a Paulette lo que está sucediendo. La mujer lamenta que su sobrina sufra al saber la verdad y jura que su sobrino Max no se casará con Débora, a la cual, tras la muerte de Natalia, se le cerrarán las puertas de la mansión Limantour.

Ana Mía sufre por saber que su madre morirá y que su padre es amante de su tía. Sufre terriblemente ante Jencarlos, quien recibe una llamada de Débora, quien le dice lo que ha sucedido a Gerardo. A pesar de que Ana Mía le suplica que no acuda a la mujer, él cree que es su deber como abogado hacerlo, por lo que acude a Débora, quien declara los hechos de la muerte de Gerardo, llorando  desesperada. Al salir del lugar abraza a Jencarlos y le dice que ya no puede vivir en la casa en donde vive, pues tiene miedo. Él la lleva a un hotel, donde la mujer aprovecha para engatusarlo y acostarse con él. Después él se baña y ella le recuerda que tiene un plazo para deshacerse de Ana Mía. Jencarlos le dice que no romperá su compromiso y que lo que ha sucedido entre ellos solo le confirma que ella es una mala mujer, sin sentimientos, pues a pesar de parecer desesperada por la muerte de Gerardo, no perdió oportunidad de insinuársele a él, como la mujerzuela que es. Jencarlos le bota dinero en la cara por sus servicios y se despide de ella para siempre. Débora lo maldice y le jura que se arrepentirá por su desprecio. Llama por teléfono a Roger, a quien le dice dónde está y necesitar de un gran favor. Junta el dinero que Jencarlos le arrojó y malévola asegura que él mismo pagará por lo que le sucederá.

Natalia consuela a Ana Mía, a quien le pide que sea fuerte y que no sufra por su partida. Le suplica que haga un esfuerzo y quiera a su tía Débora, la cuál se casará con Maximiliano en cuanto ella muera. Ana Mía se niega, asegurando que su tía es mala y que solo desea perjudicarlas. Natalia, inocente, está segura de que no es así y que su hermana es buena. La muchacha, con llanto, pide perdón a su madre y se niega a aceptar que su padre se case con su tía.

Max se entera de lo sucedido en casa de Débora y teme por la vida de la mujer. Bruno le asegura por teléfono que ella se encuentra bien y que Jencarlos la ha ayudado. Aún así Maximiliano sale en busca de ella. Fidelina lo escucha.

Rubén reprocha a su hijo haber ayudado a Débora y le exige que se aleje de ella. Cuando Jencarlos no está Cynthia pregunta a su marido si tiene celos de su hijo, quien es más joven y apuesto, como le gustan a la mujer. Rubén no desea discutir con su esposa pero ella insiste en recordarle la aventura que él y la mujer tuvieron años atrás. Él lo acepta asegurando que si tuvo una amante fue porque en casa no tenía a una mujer que le cumpliera como se debe. Pone fin a la discusión  por lo que se marcha. La pobre Cynthia llora y maldice a Débora y su marido.

Lucrecia, pensativa, fuma y bebe recordando el pasado. En su mente están los lloriqueos de un recién nacido. Se atormenta con el recuerdo y asegura que si nadie ha sabido la verdad hasta ahora, nunca saldrá a la luz la verdad de su pasado.

Eduardo camina por las calles y ve en un puesto de periódicos una foto de una mujer parecida a Farah, pero con otro nombre. Anuncian su boda, por lo que de inmediato acude a la iglesia escrita sobre el papel y ve salir a Farah del brazo de otro hombre, casada. La llama por el nombre con el que la conoce y ella se aterra al verlo. Él no hace más que llorar de la desilusión.

Sara compra algunas cosas en la mercería. Camina unas cuantas cuadras y casi es atropellada por Max, quien le pide una disculpa y desciende del coche para ayudarla a recoger sus cosas. La muchacha se impresiona con la belleza y amabilidad del hombre, quien se ofrece a acercarla a algún lugar. Ella no acepta.

Cynthia acude a Lucrecia a quien le cuenta lo sucedido a Débora. Las dos no hacen mas que decir estupideces respecto a la mujer hasta que Lucrecia dice a su amiga que Isadora, su sobrina, está dispuesta a casarse con Maximiliano cuando éste quede viudo. El comentario molesta a Cynthia quien asegura que a Max no le gustan las mujeres ligeras como Isadora.

SEPTIEMBRE 2011. Fidelina les dice a Ana Mía y Paulette lo sucedido en casa de Débora. Paulette se asusta y espera que a Débora no le haya sucedido nada mientras que Ana Mía solo espera que a su tía le suceda lo peor. Reciben a Jencarlos, quien le pide a la muchacha que hablen y trata de hacerle entender que él no se puede rehusar a ayudar a nadie. Ana Mía le dice que su madre morirá y que en cuanto eso suceda su padre se casará con Débora.

Despechada por las palabras de Rubén, Cynthia lee el periódico y descubre un anuncio de servicios de compañía. Llama y es atendida por Giovanni, quien le dice los precios, como se hace el negocio y cómo puede mostrarle un catálogo. Cynthia cuelga, nerviosa, y decide guardar el periódico.

Max no quiere dejar desamparada a Débora, por lo que le suplica que vaya a la mansión Lascuráin, donde al menos estará cerca de su hermana. Débora trata de negarse pero al final Maximiliano la convence. Va a la mansión Lascuráin, donde es mal vista por Ana Mía y Paulette, quien le hace conversación y le pregunta por qué motivos tan poderosos Gerardo fue capaz de hacer lo que hizo. Confiesa lo que piensa: Que Débora fue la causante de su muerte. Alejandro, molesto, exige a su tía que no vuelva a insinuar lo que ha dicho pues Débora es una buena mujer.

Sara recuerda al hombre que casi la atropella y le dice a Socorro que ese hombre le ha hecho latir el corazón fuertemente y que desearía volvérselo a encontrar.

Paulette le deja claro a Débora que cuando Natalia muera ella tendrá que marcharse de la mansión, donde no es bienvenida. Débora sonríe y le dice que será todo lo contrario pues ella se casará con Maximiliano y se dejará tanto de la metiche Paulette como de Ana Mía.

Rubén se divierte en la cama con Telma, quien le pide que se vean mas puesto que se siente muy sola. Él se niega rotundamente pues no desea que lo descubran. Cuando se marcha, ella sale a despedirlo sin sospechar que alguien les está tomando fotos.

Eduardo se siente completamente destruido por el casamiento de Farah. Llora y rompe el vestido de novia que le había comprado para entonces emborracharse hasta perderse. Acude a un puente, donde desesperado decide arrancarse la vida arrojándose al vacío, lleno de dolor y desesperación. Está a punto de hacerlo pero finalmente se resiste y llora amargamente.

Isadora se divierte con Roger, a quien le pide que le presente a su familia. Roger asegura ser hijo único y solo vivir con su madre, quien se encuentra en el extranjero, haciendo negocios. La muchacha le pide que entonces la lleve a su departamento pero el pone mil pretextos. Le hace el amor ardientemente.

Natalia se entera de lo sucedido en casa de Débora y se alarma. Max le dice que su hermana se encuentra ya en la mansión, donde vivirá hasta que el susto se le pase y encuentre a donde ir. Natalia acude a su hermana, a quien le pida que ya nunca se marche de su lado y se quede con ella hasta el último momento. Débora le promete que así será.

Jencarlos descubre que Rubén tiene amoríos con Telma y se lo reclama. Rubén, descarado, le asegura que como hombre tiene necesidades y que Telma le da lo que Cynthia no. Le asegura a su hijo que si Cynthia se entera de que tiene una amante, él será el único responsable de las consecuencias. Jencarlos se marcha furioso y al llegar a casa descubre a Cynthia vuelta un mar de lágrimas. La abraza y ella se aferra a él, asegurando querer morirse.

Lucrecia habla con Débora, quien la visita con una botella de alcohol y le cuenta lo que sabe de Rubén. Las dos mujeres se burlan de Cynthia, la cual siempre ha creído a su marido intachable. Débora asegura que Rubén ha tenido ya aventuras antes y que ella lo sabe. Lucrecia no puede creer que alguien tan intachable como Rubén tenga una vida secreta. Débora asegura a Lucrecia que todos los hombres, absolutamente todos, tienen una vida secreta. Le muestra fotos de Rubén y su amante.

En un lujoso hotel, un extraño camina hacia una habitación. La abre y allí se encuentra Iván, quien le dice que lo ha estado esperando. Los dos hombres se van a la cama, teniendo relaciones sexuales.

Ana Mía acude a Cynthia, a quien le dice que debe casarse con Jencarlos antes de lo acordado pues su madre morirá y ella quiere que esté presente en su boda. Cynthia apoya a la muchacha y le dice que así será.

Telma se siente sola en el departamento que le ha puesto Rubén. El timbre suena y ella cree que es él. Lo abre felíz, dispuesta  verlo y se lleva una gran sorpesa al ver a Marta, su madre, quien le pregunta si su trabajo le ha dado tanto como para vivir en un lugar como ese. Telma no sabe que decir y Marta le suplica que deje de ser la amante de un hombre casado y regrese a su casa, a donde pertenece. Telma llora y se niega pues ella solo desea abandonar la pobreza en la que siempre había vivido.

Desesperada, Paulette acude a Socorro, a la que pregunta todo acerca de la vida de Sara. Al saber lo triste que ha sido para la muchacha salir adelante, Paulette le pide a la mujer que la ayude a convencer a la muchacha para que sea su protegida, pues Paulette desea ayudarla a salir adelante y convertirla en una mujer de sociedad.

Lucrecia visita a Max en su oficina para decirle que está al tanto de la enfermedad de Natalia por lo que ella está dispuesta a apoyarlo en lo que él le pida. El hombre lo agradece pero se sorprende cuando Lucrecia le dice que Isadora podría ser una buena compañera para él, cuando enviude. Cuando Maximiliano le cuenta a Bruno la propuesta de su mujer, éste le reclama a su esposa, a la que exige que no sea imprudente. Lucrecia asegura que solo busca lo mejor para su sobrina y para ellos, quienes siempre han vivido a expensas de lo que Maximiliano pueda hacer por ayudarles.

Débora habla con Giovanni, quien le entrega dinero del negocio. La mujer le pide a Giovanni que cuide muy bien a sus chicos, los cuales le han dejado una fortuna impresionante. Llegan Iván y Erik, quienes con gusto saludan a la mujer, quien les pide que hagan felices a las clientas. Giovanni agrega que ya también existen clientes y que es Iván quien los atiende. Deborah goza al saber que gracias a ella y a sus chicos mucha gente tiene placer que quizás en casa no puede encontrar. Revisa el registro de llamadas y se sorprende al encontrar el número de la casa de Rubén y Cynthia, por lo que ríe, perversa.

Natalia consuela a Ana Mía, quien no desea perderla ni que su padre se case con Déborah. La madre dice a su hija que las cosas deben ser así pues hace años Alejandro y Débora se amaron y ella se interpuso, enamorada, casándose con él, por lo que es justo que les deje el camino libre. La muchacha dice a su madre que también le dice que su boda se adelantará, pues quiere que ella esté y sana. Natalia abraza a su hija y la besa, llorando.

Socorro camina por la calle y se topa a Roger besándose con Isadora. Se acerca y le pide al muchacho que la presente. Roger presenta a Isadora como su novia y a Socorro como la sirvienta de su mamá. El corazón de Socorro de destroza en ese momento.

Paulette habla con Sara, a quien le ofrece ayudarla a que termine sus estudios universitarios y hacerla una persona fina y distinguida. Sara, feliz, acepta pero sabe que todo tiene un precio. Se asombra cuando Paulette le dice que todo será a cambio de que se case con Maximiliano Lascuráin, su sobrino. Le muestra una foto de él y ella se impacta al ver que es el hombre del que se enamoró a primera vista.

Rubén no deja de pensar en la boda entre su hijo y Ana Mía. Cynthia le cuenta los planes de la muchacha y él, feliz, cree que adelantar la boda es adelantar su paso a la presidencia de la empresa. Cynthia no comprende como su marido puede morder la mano de quien siempre le ha dado de comer.

Ana Mía le declara la guerra a Débora, a quien le advierte que si decide quedarse en la mansión lo pasará muy mal. Débora se burla de ella y asegura no tenerle miedo y ser su próxima madrastra. La muchacha asegura que eso no sucederá y que cuando ella se case con Jencarlos será la señora absoluta de la mansión. Débora ríe y le pregunta cuanto apuesta a que Jencarlos no se casará con ella. La sufrida Ana Mía está a punto de abofetearla pero esta vez Débora la detiene y le jura que si insiste en meterse con ella lo pasará muy mal. Ana Mía la reta y le dice que se casará con su prometido antes de lo acordado y que eso será en poco más de dos meses. Déborah enfurece  y llama por teléfono a Roger, a quien dice que le tiene un trabajo especial y que no puede fallar.

Sara acude a Socorro para contarle la propuesta de Paulette y se sorprende al encontrarla muy mal. Con llanto la mujer le dice la manera en que Roger la ha negado. Sara busca al muchacho y lo abofetea por lo que ha sido capaz. Roger la zangolotea hasta arrojarla al suelo y le exige que no se meta con él o de lo contrario, la próxima vez, no responderá. Sara confiesa no tenerle miedo. Se marcha a casa donde se encuentra a Telma, quien le reprocha el haberle dicho la verdad a su madre. Sara trata de hacer recapacitar a su amiga pero Telma está decidida a estar con Rubén hasta que éste decida casarse con ella.

Cuando Cynthia le cuenta a Rubén lo que planea Lucrecia haciendo que su sobrina Isadora seduzca a Max, éste habla con Bruno, a quien le asegura que su mujer está completamente loca. Lucrecia los descubre y asegura estar tan loca como para asegurar que Rubén tiene una amante y que ni Cynthia ni su hijo lo saben. Rubén asegura que eso no es verdad pero Lucrecia le muestra unas fotos que lo comprueban y que ella misma tomó. Rubén le pregunta si está dispuesta a decirle a su familia lo que sabe y esta le dice que no, siempre y cuando él la ayude a que Maximiliano decida casarse con Isadora. A Rubén no le queda más remedio que aceptar.

Paulette le dice a Fidelina que ha hablado con Sara y no descansará hasta convencerla de que viva como su protegida en la mansión. Pide al ama de llaves su ayuda y complicidad para hacer de esa muchacha una obra de arte de la elegancia y distinción.

Honorio no deja de despotricar en contra de Telma, de quien no sabe absolutamente nada. Marta llora, pues no desea decirle a su marido en donde ni como se encuentra su hija.

Rubén habla con Maximiliano, a quien le dice que Isadora es una muchacha con la cuál podría rehacer su vida al enviudar. Molesto, Max le pide a su amigo que ya dejen de meterse en su vida y de decirle lo que tiene que hacer cuando él ya ha tomado una decisión. Rubén desea saber esa decisión pero Max no se la dice.

Isadora y Roger se aman en el gimnasio, donde son descubiertos por Lucrecia, quien lo abofetea y le exige que se aleje de su sobrina, a la que también cachetea y se lleva de los cabellos. Le deja muy claro que ella debe enfocarse en casarse con Maximiliano y se sorprende cuando Isadora le dice que ella no está interesada en ese hombre, si no en Roger, quien es despedido del gimnasio debido al pleito sucitado.

Débora se ve con Roger, a quien le dice que en unos días deben darle una paliza a Jencarlos, una fuerte que lo mande un par de días al hospital. No dice el por qué desea hacerlo. Le da a Roger una fuerte suma de dinero para que consiga gente que lo haga y bien. Él le promete que así será.

NUEVE SEMANAS DESPUÉS: Paulette saldrá con Ana Mía pero Débora se ha llevado su auto y al chofer por lo que Paulette se molesta y asegura que los días de esa mujerzuela en la mansión están contados.

Débora acude a su casa de placer, donde habla con Erik, al que le dice que debe lograr que Cynthia se enamore perdidamente de él y que, si lo logra, le pagará lo que él nunca ha soñado.

Natalia luce desmejorada. Encerrada en su habitación habla con Fidelina, a quien pregunta qué piensa de lo que ha decidido hacer con su familia. La mujer se sincera y asegura que a Paulette y Ana Mía les molesta la presencia de Débora en la mansión. Sincerándose, confiesa creer que Débora es mala y que por eso se ha ganado la antipatía de las mujeres de la casa.

Sara y Socorro casi terminan el vestido de novia de Ana Mía, quien al verlo y probárselo se siente muy dichosa. Paulette, quien acompaña a su sobrina, le pide a Sara que le diga si ya tomó una decisión. Aconsejada por Socorro, Sara acepta, por lo que esa misma noche acudirá a vivir a la mansión. Socorro le agradece a la mujer lo que hace  y se lamenta por saber a su hijo sin trabajo. Paulette le pide a la mujer que mande a Roger a verla, pues ahora que el chofer de la mansión ha decidido renunciar, quizás puedan darle el trabajo a él. La costurera agradece infinitamente a su clienta, quien se marcha recordándole a Sara que tiene que llegar a la mansión.

Rubén aconseja a Jencarlos que sea un marido estricto con Ana Mía y que no se deje manipular por la familia de ella o de lo contrario siempre tendrá que estar al servicio de ellos. Jencarlos pide a su padre que lo deje hacer las cosas a su modo y Cynthia apoya a su hijo.

Roger no está dispuesto a ser chofer de ninguna mansión y Socorro le suplica que acepte el trabajo puesto que cualquier oficio es digno. Él se niega rotundamente y la madre le suplica que al menos por unos días acuda al trabajo pues Paulette es su mejor clienta y si la pierde tendrá menos ingresos. A Roger eso le importa un bledo.

Débora y Maximiliano se revuelcan en la cama llenos de pasión. Él teme a que un día alguien los descubra y ella le dice que nadie lo sabrá y que, después de todo, los dos se casarán cuando Natalia muera. A Max no le gusta que la mujer hable así, como si no le importara la salud de su hermana. Débora asegura que sí está preocupada, como él pero también resignada, por lo que lo único que desea es comenzar a hacerlo feliz. Lo besa pero el parece preocupado.

Jencarlos piensa en Débora y en la posibilidad de que ella viva en la mansión Lascuráin. Teme a que la relación secreta que mantuvo con ella llegue a descubrirse.

Sara siente muchos nervios y cree que lo mejor será seguir su vida como hasta ahora. Socorro le asegura que irse con Paulette será lo mejor pues la educará como a una señorita y que, además, puede ayudarla a encontrar a sus papas.

Telma descubre que está embarazada y eso la llena de emoción pues cree que Rubén se casará con ella.

Lucrecia e Isadora hablan con Rubén, quien les dice que Max no desea casarse con la muchacha y que al parecer tiene otros planes para cuando enviude. Lucrecia lo amenaza con mostrar a su esposa las fotos y él asegura no poder hacer nada más, pues ha intentado todo cuanto ha podido y amenaza a Lucrecia con revelar el secreto que guarda celosamente si ella insiste en desenmascararlo.

Ana Mía cuenta a Maripaz que se siente muy feliz por su próxima boda. A Maripaz se le ocurre mencionar lo de la relación que Jencarlos tuvo con Débora y cuando lo escucha, Ana Mía se sorprende. Son interrumpidas por Rafael, por lo que Maripaz decide marcharse. Cuando Ana Mía le cuenta a Rafael lo que su amiga le dijo, él le asegura que quizás todo fue una confusión, mientras que Maripaz siente preocupación pues se ha dado cuenta de su indiscreción y las consecuencias que pueden haber.

Natalia se encuentra muy enferma y Fidelina le pide que siga siendo fuerte y resistiendo pues solo faltan dos días para el casamiento de su hija. Natalia asegura ser fuerte y tener fuerzas todavía, aunque quisiera ver casada a su hermana, la cual le preocupa demasiado. Fidelina le asegura que cuando ella falte Débora estará bien. La moribunda hace prometer a la sirvienta que ella siempre estará al pendiente de todos, como siempre, y que hará que su Ana Mía y Paulette se concilien con su hermana.

Maripaz piensa en Rafael y sueña con que él se fije en ella cuando Ana Mía se case con Jencarlos. Habla con su madre, Cynthia, a quien le cuenta de la indiscreción que cometió ante su amiga. Cynthia la abofetea y le dice que deben reparar ese daño mucho antes de que Ana Mía se lo diga a Jencarlos.

Jencarlos visita a los Lascuráin y tiene un encuentro con Débora, a la que evita saludar. Ella trata de besarlo por la fuerza y él la rechaza. Ella, sonriente, lo llama cobarde y le asegura que no se casará.

La familia Lascuráin cena y Paulette aprovecha la ocasión para presentar ante todos a Sara, su protegida, a quien ha decidido becar y ayudar para que salga adelante por lo que pide a todos que la traten con respeto, como si fuera su hija. Todos dan la bienvenida a Sara, quien se llena de nervios al reconocer a Max, el cuál le pregunta si ella es la muchacha que casi atropella. Ella lo niega y el cruce de miradas entre la inquilina y Max alerta a Débora, a quien Ana Mía y Paulette miran con desafío.

Rubén exige a Telma que pierda el hijo que espera pues él no puede ser padre de esa criatura. Ella se niega y lo amenaza con decirle la verdad a su familia. Él la abofetea y a propósito la arroja de las escaleras, haciendo que la mujer pierda el producto.

Ana Mía da la bienvenida a Sara en casa y la presenta con Jencarlos, su prometido, con quien Ana Mía se porta distante. Él recibe una llamada de Cynthia, quien le dice que Ana Mía sabe lo de su relación con Débora por lo que tiene que irse de ahí. Jencarlos trata d ehablar con su prometida pero le es casi imposible.

Paulette se descara ante Débora, a quien le dice que la casa es suya y que Sara es su protegida, a la cuál pulirá para hacerla esposa de su sobrino, cuando Natalia muera. Débora se burla de la mujer pero en cuanto ésta la deja sola la maldice.

Sara se instala en una habitación y tanto Paulette como Maximiliano le aseguran que será muy feliz viviendo con ellos.

Débora exige a Natalia que haga que echen a Sara pero la mujer no tiene fuerzas para nada. Débora le asegura a su hermana que si no logra que echen a esa muerta de hambre no cumplirá su promesa de casarse con Maximiliano. Son interrumpidas por Ana Mía, quien le pide a su tía que no se preocupe, pues si ella no se casa con Maximiliano, seguramente él encontrará para rehacer su vida a alguien que sí valga la pena. Débora y Ana Mía se miran con profundo odio.

Iván vuelve a tener un encuentro con el mismo hombre, quien esta vez le da más dinero por sus servicios. Los dos se van a la cama.

Tempranamente Cynthia acude a hablar con Ana Mía, a quien le dice que cometió un error al acusar a su marido de tener relaciones con Débora hace mucho tiempo y que temía a que la mujer hiciera lo mismo con Jencarlos ahora que éste será parte de su familia y que Maripaz todo lo confundió. Ana Mía cree en la desesperada Cynthia, quien desea que la muchacha sea feliz con su hijo. Al salir de la galería, Cynthia se topa con Benjamín, tirando sus cosas al suelo. Él la ayuda a recogerlas y le asegura ser una mujer muy hermosa. Ella, nerviosa, se marcha, pero le hace feliz que un hombre como él le haya dicho tales cosas.

Débora tiene un encuentro con Roger, a quien le dice que después de que se encargue del estúpido de Jencarlos, tendrá que encargarse de alguien más. Roger le dice a la mujer que su madre quiere que trabaje como chofer en casa de una mujer llamada Paulette. Débora se burla de él pero después lo besa y le aconseja que acepte ese trabajo pues ella vive allí y así los dos podrán estar juntos todo el tiempo que quieran. Los dos se besan fuertemente.

OCTUBRE 2011. Sara conoce a Natalia, quien le desea que se lo pase bien en la mansión y que haga feliz a Paulette, quien siempre soñó con ser madre. Sara lo agradece y se marcha con su protectora de compras. Paulette le compra muchas cosas y la lleva con un profesional a que le haga una transformación. Sara asegura sentirse rara a pesar de lucir hermosa. Maximiliano se impresiona fuertemente en cuanto la ve.

Lucrecia habla con Isadora acerca de Patricio y de cómo se casó con él solo por ambición. Las dos mujeres aseguran que jamás revelarán el oscuro secreto que Lucrecia guarda y que puede terminar con la comodidad de las dos.

Telma recibe la visita de sus padres, quienes le piden que deje a Rubén y vuelva con ellos. Son sorprendidos por el hombre, quien corre a Martha y Honorio para después discutir con su amante, a la que le exige que se olvide de su familia. Reciben la visita de Sara, de quien Rubén queda enganchado a primera vista por lo que la trata con cordialidad. Al marcharse el hombre Sara le pide a su amiga que se olvide de él y regrese con sus padres. Telma llora y confiesa estar embarazada y no querer tener un hijo sin padre.

Jencarlos lleva unos muebles al departamento en el que vivirá con Anamía, es sorprendido por Débora, quien ech aun vistazo y se recuesta en la cama tratando de seducirlo. Él la jalonea y le exige que se marche y se olvide de él pero la mujer solo se burla y le asegura que de lla nadie se puede olvidar. Lo besa y entonces él le corresponde. Los dos hacen el amor salvajemente.

Paulette trata de advertir a Natalia de la maldad de Débora pero la mujer cree que su hermana es buena y de fiar por lo que Paulette sufre pues no quiere que su sobrino se case con aquella malvada.

Nuevamente Cynthia se tropieza con Benjamín, quien decide hablarle e invitarla a tomar un café. Aunque Cynthia trata de negarse termina por aceptar y más tarde en casa cree que entre ella y aquél muchacho hay demasiada química. Se siente feiz y se mira al espejo creyendo que en el fondo no es tan vieja ni fea como Rubén le ha hecho creer.

Maripaz confiesa a Rafael lo que siente por él y sufre porque éste no puede dejar de amar a Anamía. Maripaz le recuerda que Anamía se casará y que ya no habrá manera de que pueda tratar de enamorarla por lo que debe olvidarse de ella.

Jencarlos siente culpa por lo que ha hecho con Débora y al verse con su prometida parece nervioso. Ella le pregunta qué sucede y él miente.

Socorro y Roger se presentan en la mansión Lascuráin y son recibidos por Paulette la cual da la bienvenida al muchacho para que trabaje como chofer. Le dice que será chofer de Débora y que desea que la vigile bien y le diga a ella todo lo que la mujer hace, a donde va, con quien. Roger, perverso, le jura que así será. Socorro no deja de agradecer a Paulette lo que hace por su hijo, quien a la salida de la casa exige a su madre que deje de ridiculizarlo y no vuelva más.

Maximiliano les cuenta a Patricio y Rubén sobre la muchacha que ha llegado a vivir a su casa y lo hermosa que es. Rubén cree que esa muchacha seguramente es insignificante mientras que Patricio opina que quizás Paulette ha deseado prepararla para que él se case con ella cuando Natalia fallezca. Max les dice que eso es imposible pues cuando su mujer muera él se casará con Débora. Rubén enfurece y asegura a su amigo que esa mujer no es buena y que será su destrucción. Débora aparece y reta a Rubén para que le diga a Max porqué tiene esa opinión sobre ella o de lo contrario ella misma lo dirá. Nervioso, Rubén se niega a hablar y entonces Débora les dice a los tres hombres que hace muchos años ella y Rubén fueron amantes y que desde entonces él no ha dejado de acosarla. Él jura que la mujer miente pero Maximiliano no le cree y a solas discute con Débora sobre el asunto. Ella lo besa y le dice que ese fue un error del pasado pero que las cosas han cambiado y más ahora que ellos serán marido y mujer.

El día de la boda llega y, emocionada, Anamía se viste de novia acompañada de su madre, su tía y su mejor amiga, quienes no dejan de decirle lo bien que luce.

Jencarlos está listo para salir a la iglesia. Cynthia lo llena de bendiciones y le desea lo mejor mientras que Rubén solo le exige que se encargue de manejar los negocios de Maximiliano para que los dos salgan beneficiados.

Débora se encuentra con Roger, quien le cuenta los planes de Paulette. Los dos se burlan de la mujer y él la lleva a su modesto cuarto, donde se revuelcan. Débora le pide que no olvide el encargo que le ha hecho y que debe cumplir al pie de la letra.

Marta sufre por su hija y tanto Socorro como Honorio la animan para que sea positiva. Honorio lamenta que su hija sea tan ambiciosa y capaz de ser la amante de un hombre casado que tarde o temprano la abandonará, mientras que Socorro considera que solo así Telma aprenderá a valorar lo poco que tiene y a su familia.

Telma se presenta en la mansión Lascurain para ayudar a Sara y Fidelina en lo que haga falta. Se sorprende al ver tanto lujo y aconseja a Sara que se amarre muy bien al futuro viudo pues con él se sacará la lotería. Las dos ven aparecer a Anamía lista para partir a la iglesia. Sara le desea la más grande de las felicidades y Anamía le pide que la acompañe en la iglesia, junto con su amiga. Telma anima a Sara para que vayan.

Débora sale de casa en su auto, acompañada por Roger, quien la deja en la iglesia. Allí sorprende a solas a Jencarlos, a quien le pide que desista de casarse y huya con ella, lejos. Él la rechaza asegurándole estar loca y necesitar ayuda pues ella no puede vivir sin sus caricias, sin su cuerpo. Él la rechaza y le exige que jamás se vuelva a acercar a él. Ella jura que se arrepentirá. Es sorprendida por Rubén, quien se burla de ella por andar tras pañales para conseguir placer en vez de buscarse a un verdadero hombre. Ella intenta huir pero él la detiene y le asegura que a él no se le ha olvidado lo que tuvieron en el pasado y lo cual le gustaría volver a tener. La besa por la fuerza y son sorprendidos por el mismo Jencarlos, quien no lo puede creer. Débora le dice al muchacho que antes de ser su amante, fue la amante, por muchos años, de su padre. Rubén queda helado de la impresión y, sonriente, Débora lo deja a solas con su hijo, para que ambos discutan sus diferencias.

Isadora y Lucrecia llegan a la iglesia y allí la hermana mayor se topa con una vieja amiga: Amanda, quien le dice que hace un par de años que se encuentra casada con un hombre maravilloso que conoció en el extranjero: Atilio Mondragón. Al escuchar ese nombre, además de sorprenderse, Lucrecia ríe malévolamente.

Isadora pregunta a Cynthia por los Lascuráin pues ya muchos invitados se encuentran presentes. Ven salir a Débora de la iglesia y Cynthia refunfuña por su presencia. Las dos mujeres hablan del desprecio que sienten por la malvada mujer quien solo se encarga de hacer daño a quien se deje.

La novia llega a la iglesia y se topa con Débora, quien hipócritamente la felicita para después felicitar a su hermana. Paulette le suplica a la villana que abandone el lugar pues no es bien recibida así como le pide que no esté presente en la recepción que se dará en la mansión. Débora solo se burla de Paulette y entonces son abordadas por Cynthia, quien también exige que la mujer se vaya. A lo lejos, Natalia se da cuenta de que su hermana y amiga discuten y que Paulette las deja a solas. Decide acercarse y escucha cuando Débora acepta ante Cynthia que sí fue la amante de Rubén así como lo ha sido de Jencarlos, con quien se acostó un día antes de que este se case con Anamía, a quien considera una estúpida al igual que a Natalia, quien le ha puesto a su marido, al que siempre amó, en charola de plata sin sospechar absolutamente nada. Débora no se da cuenta de que está siendo escuchada por Natalia, quien no puede creer que su hermana en realidad sea un monstruo. Débora, por su parte, asegura a Cynthia que jamás dejará que Anamía y Jencarlos sean felices.

Paulette presenta a Sara con todas sus amistades. Cuando la presenta con Cynthia y Rubén, éste se sorprende de verla nuevamente. Más se sorprende cuando Paulette llama a Telma, a quien presenta con Cynthia ante las narices del mismísimo Rubén, a quien Telma trata como a un desconocido para sorpresa de Sara, quien sabe de su romance.

Anamía se siente nerviosa y Maximiliano le pide que se calme. La entrega en el altar ante Jencarlos y los dos novios se dan el sí, sellando su matrimonio con un fuerte beso de amor. Todos los presentes les aplauden. Los dos recién casados lucen felices.

Débora llora amargamente en su soledad. Acude a su viejo departamento, donde maldice a Jencarlos. Sin embargo se siente feliz por lo que le depara al muchacho y asegura que si un hombre no es para ella no será para nadie. Se arregla decidida a estar presente en la recepción de la boda a pesar de Paulette y Cynthia.

Roger se arregla con dos malhechores, a quienes les da parte del dinero acordado y les dice que les dará el resto, que es la mayor parte, en cuanto el trabajo se haya realizado.

Fidelina recibe en casa a Mónica, hermana mayor de Paulette, quien ha llegado desde el norte para la boda y pasar una temporada en la capital. Fidelina la instala en una de las habitaciones de huéspedes y la pone al tanto de todo lo que ha acontecido en los últimos años en que ha estado alejada de los Lascuráin. La muejr lamenta que Natalia esté muy enferma y pregunta por Débora y Atilio. Fidelina le dice que Débora enviudó hace muchos años, y que Atilio desapareció extrañamente. También le cuenta lo sucedido recientemente con Gerardo. Mónica, sorprendida, le dice a Fidelina que todo es muy raro, pues ella ha visto a Atilio en algunas ocasiones, en casinos y fiestas en Estados Unidos, acompañado de una mujer rubia, por lo que sospechó que quizás le era infiel a Débora. Fidelina se sorprende al saber que entonces Atilio no está muerto.

Camino a casa, Natalia le pregunta a Maximiliano si él alguna vez tuvo que ver con Débora después de que ellos se casaran. Sorprendido, Max pregunta a su esposa qué es lo que le pasa y ella, nerviosa, confiesa sentir temor de que su hermana no sea lo que ella siempre ha creído y que haya vivido engañada todo el tiempo. Max la abraza y le jura que no tiene nada de qué preocuparse.

Acompañada de Sara y Telma, Paulette piensa en silencio en que Débora no se quedará tranquila y asistirá a la recepción en la mansión Lascuráin, por lo que, por lo mismo, la propia Paulette le ha preparado una sorpresa que no olvidará jamás, para darle un agua de su propio chocolate. Pregunta a continuación a Telma de donde conoce a Rubén, pues aunque los dos se trataron con cortesía, notó que se conocen. Telma, nerviosa, jura que no conoce al hombre pero Paulette no le cree.

Patricio cuenta a Isadora que él siempre ha querido a Jencarlos como un hijo y lo ha apoyado en todo dentro de la empresa. Lamenta que nunca haya podido tener hijos con Lucrecia, quien, dentro de sí, cree que su marido es un imbécil y que ella jamás pudo haber tenido un hijo de él, con él, al cual considera un pobre idiota con el que se casó solo por su dinero pues como hombre no vale absolutamente nada.

Paulette se alegra de ver a Mónica en casa y saber que se quedará una temporada. Ambas acuden a la recepción de la boda y se llevan una sorpresa al ver a Débora allí. La malvada mujer se burla de Paulette, a quien le dice que mientras Natalia no la corra no se irá. Paulette confiesa saber que estaría presente y entonces le pide que voltee a sus espaldas. Débora se lleva una fatal sorpresa al ver entrar a Amanda y Atilio, quien la mira con odio, sorprendiéndola, causando eso alegría en Paulette, quien recibe con cordialidad a Amanda y se la lleva con ella, dejando a solas a los otros, por lo que Débora exige que Atilio le diga cómo es posible que esté vivo. Él le asegura que sabe que ella lo mandó a asesinar y que se quedó con los negocios que él tenía y de los cuales todos desconocen existencia pero que está dispuesto a recuperar lo que le fue arrebatado. Al quedarse sola, Débora lo maldice pues interfiere en absolutamente todos sus planes.

Los novios se presentan en la ceremonia de bodas, cosa que sorprende a Débora, quien de inmediato se comunica con Roger para preguntarle qué ha sucedido. Éste le dice que ha sido imposible secuestrar a Jencarlos por lo que Débora cree que debe actuar de inmediato si desea perjudicar a Cynthia y sobre todo a Anamía.

Rubén exige a Telma que se marche de la fiesta. Sara entra en defensa de su amiga y entonces Rubén no sabe cómo actuar. Está a punto de obligar a su amante pero Mónica lo sorprende y le pregunta qué sucede. Al hombre no le queda más que marcharse con la mujer, quien en la fiesta saluda a todos con singular alegría.

Natalia se siente terriblemente mal y Maximiliano le pide que le diga que sucede. Ella está a punto de hablar pero son sorprendidos por Débora, quien al darse cuenta de la forma de actuar de su hermana deduce que ésta quizás escuchó lo que le confesó a Cynthia.

Isadora se topa con Roger en la fiesta y se sorprende al verlo uniformado como chefer. Se burla terriblemente de él pero Débora la pone en su sitio para después reclamar a su amante el tener amoríos con su rival. Roger niega todo pero Débora no le cree y lo cachetea asegurándole que si intenta verle la cara, lo destruirá.

Sara siente las terribles miradas de todos, quienes la miran como una intrusa. Paulette la presenta como su protegida y asegura que el que se atreva a faltarle al respeto a Sara, automáticamente tendrá cerradas las puertas de su casa. Lucrecia pregunta a su amiga porqué ha decidido ayudar a esa muchacha y al saberlo, no puede creerlo. Isadora también enfurece.

En su taller mecánico, Honorio le pregunta a Marta qué será de la hija de Socorro que hace muchos años desapareció. Marta cree que aunque Socorro nunca la mencione, en el fondo no ha podido olvidarla.

Isadora reconoce a Socorro en la fiesta y deduce que, en efecto, la mujer es madre de Roger por lo que siente asco de haberse acostado con alguien de la calaña de él. Lucrecia le dice que tienen que hacer algo para deshacerse de Sara pues su situación económica es mala y necesitan del dinero de Maximiliano.

Anamía y Jencarlos son felices. Un mesero se acerca a él y le entrega un recado por lo que Jancarlos sale de imediato de la mansión, como buscando algo en la calle. Allí es abordado por dos meleantes, quienes lo secuestran. Desde lejos Débora se percata de todo y sonríe malévolamente.

Natalia tiene un mal presentimiento y el aire comienza a faltarle, alertando a los presentes en la boda. La mujer cree que ha llegado su hora y trata de advertir a Maximiliano de lo malvada que en efecto es Débora, pero ésta se niega a dejarlos a solas fingiendo preocupación por su hermana. Anamía, por su parte, sufre por lo que sucede a su madre y busca a Jencarlos sin poder encontrarlo en ningún lugar.

Atilio Mondragón piensa en Débora y en lo feliz que fue con ella hasta ser traicionado. Jura que se vengará y se lo hace saber a Amanda, a quien advierte que los dos deben tener mucho cuidado pues Débora es más peligrosa de lo que parece.

Iván y Benjamín hablan de lo que hacen con sus vidas. Iván cree que teme a que tener relaciones con hombres lo puedan convertir en homosexual, puesto que él aún se siente atraído hacia las mujeres y lo que hace es solo por la gran paga que recibe por sus servicios. Benjamín le asegura que si no está seguro de poder seguir en el negocio, entonces renuncie.

Natalia está muy agitada y trata de decirle algo a Maximiliano pero éste no la puede entender. Walter le pide a la mujer que se calme y a los demás que salgan de la habitación. Débora se niega a salir pero tanto Walter como Paulette la obligan.  Entonces ella se refugia en los brazos de Maximiliano, a quien besa frente a todos, sorprendiéndolos. Max no sabe qué hacer. Anamía no lo puede creer.

Rubén se pregunta en donde puede estar su hijo. Lo llama a su celular pero no lo encuentra. No sospecha que Jencarlos se encuentre atado en la cajuela de un viejo auto, sobre una carretera hasta desviarse  en una terracería y ser bajado en una vieja cabaña, donde es encerrado.

Cynthia presiente que a su hijo le ha sucedido algo. Maripaz intenta calmarla pero no puede por lo que Lucrecia se acerca y pide a su amiga que se tranquilice. Cynthia solo culpa a Débora de todo lo que sucede. Isadora le hace segunda y entonces Patricio les exige que dejen de hacer suposiciones estúpidas.

Anamía sufre por el estado de salud de su madre y la desaparición de Jencarlos. Paulette y Mónica la consuelan y le piden que tenga fe. Entra Débora, fingiendo estar preocupada y recibe una fuerte cachetada de Paulette, quien la llama cínica y le echa en cara el haberse atrevido a besar a su sobrino Max frente a todos. Le exige que durante la mañana abandone su casa lo más pronto posible.

Pasa una larga noche para todos, quienes se preocupan por la salud de Natalia y la desaparición de Jencarlos.

Mientras en la mansión todos duermen, Débora tiene un encuentro a solas con Natalia, quien con llanto le pregunta por qué ha hecho daño y engañado a todos. Débora le reclama el haberle arrebatado siempre todo en la vida por lo que le confiesa cuanto la odia. Ambas discuten hasta que Débora sale y Natalia se dispone a dormir. Débora regresa y la asfixia con una almohada asegurándole que no le permitirá que Maximiliano sepa la verdad. Tras matar a su hermana, Débora se marcha sin darse cuenta de que alguien la ha visto salir de la habitación.

En el jardín, Isadora tiene un encuentro con Roger, a quien le reclama el haberla engañado. Él le asegura haber tenido temor a que ella lo rechazara. Ambos aclaran todo y se besan nuevamente. Él la lleva a su cuarto, donde le hace el amor.

Débora, preocupada, llama a los malhechores para preguntarles por Jencarlos. Les pide que lo tengan sin agua y comida hasta que ella vaya a la cabaña.

Atilio Mondragón asegura que ahora que ha encontrado a Débora se vengará de ella.

Los invitados cercanos a los Lascuráin han pasado la noche en la mansión. Maximiliano se aterra al darse cuenta de que se esposa ha muerto. Sufre sientiendose culpable y se lo informa a Paulette, quien por su parte se lo dice a Anamía, a quien consuela por su sufrimiento. Todos lamentan la partida de Natalia, ante la cual Débora llora inconsolablemente, fingiendo sentir dolor y arrepentimiento por no estar con ella, protegiéndola. Paulette asegura a Mónica no creer en las palabras de Débora, quien asegura querer estar sola y se encierra en su habitación para entonces escapar de la casa y acudir a donde se encuentra Jencarlos, asegurándole que si no es feliz con ella, no lo será con nadie. Lo asesina con un arma de fuego y entonces paga a los malhechores para después hacer el amor con su amante, Roger.

Cynthia y Rubén sufren al saber que el cuerpo de su hijo ha sido encontrado muerto. Lo entierran el mismo día en que se entierra a Natalia, causando tales muertes un dolor espantoso en Anamía, quien se encierra en si misma, sola, sin querer ver a nadie.

NOVIEMBRE 2011. Desdichado, Maximiliano encuentra refugio en Débora, a quien le pide que se case con él a pesar de que tanto Paulette como Mónica le advierten de la maldad de la mujer. Débora acepta y entonces Paulette hace ver a su sobrino que es Sara con quien debe casarse y no Débora, a la que corre de su casa. A cambio de la ofensa Débora causa un accidente a Fidelina, quien al estar en cama trata de advertir a Paulette de la maldad de la mujer, quien las sorprende. Al quedar a solas con Fidelina, ésta le confiesa a la villana que sabe que ella estuvo en la recamara de Natalia la noche en que ésta murió. No se dan cuenta de que alguien las espía y Débora causa la muerte de la sirvienta en el hospital, causando nuevamente un gran dolor a la familia Lacuráin. Pauletta la acusa de todo lo sucedido asegurando que las desgracias comenzaron el día en que ella puso un pie en su casa, para vivir. Exige a Maximiliano que eche a la mujer pero él no puede y asegura que se casará con ella.

El teniente rubio investiga el asesinato de Jencarlos y habla con los familiares y cercanos sin encontrar una sola pista, hasta que Cynthia le dice que Débora fue amante de su marido y de su hijo. Rubio visita una prostíbulo clandestino, donde habla con una gran amiga, Muñeca, quien le dice que Gaetana, la encargada del lugar, conoce muy bien a Débora. Rubio habla con esa mujer, quien pone bajo advertencia a la malvada Débora, la cuál se siente acorralada.

Eduardo habla con Anamía, a quien pide que sea fuerte y vuelva a ser la de antes pero la muchacha no quiere evadir su realidad. Sara se acerca a los dos lentamente y en Eduardo comienza a despertar una atracción por la muchacha.

Lucrecia descubre que Isadora se ve a escondidas con un hombre y decide seguirla. La abofetea al descubrirla en un cuarto de hotel con Roger.

Cynthia se encuentra con Benjamín, quien le hace ver que si no es feliz con su marido entonces debe buscar la felicidad en otro lado. Él la intimida en el cuarto de hotel en que se ven y ambos hacen el amor.

Giovanni se da cuenta de que Iván se está viendo demasiado con el cliente que le paga por todos sus servicios. Le advierte que puede ser peligroso si ese hombre se llega a enamorar de él pero Iván cree que todo lo tiene bajo control.

Débora visita el prostíbulo clandestino del que es dueña y allí  Gaetana le dice de la aparición del comandante rubio. Se llevan una gran sorpresa al ver entrar a Atilio, quien asegura que ha llegado para recuperar lo que le pertenece. Se enfrenta a Débora, a quien le recuerda que fueron esposos y que ahora que él ha regresado para demostrarle que no pudo asesinarlo, lo recuperará todo. Ambos forcejean hasta que terminan besándose. Él la desprecia, asegurándole sentir solo asco hacia ella.

Eduardo cuenta a Sara lo que vivió en el extranjero. Ella le asegura que pronto va a encontrar a una mujer que esté dispuesta a darlo todo por él. Ambos se besan con pasión.

El comandante Rubio se entrevista con Débora y le asegura estar al tanto de sus infidelidades, de los amoríos con Rubén y Jencarlos ballesteros y con Atilio Mondragón, como el suceso que vivió con Gerardo. La pone sobre aviso y le asegura que ella es una sospechosa de lo sucedido a Jencarlos. La mujer trata de intimidar al comandante pero éste no se deja, por lo que se siente amenazada.

Rubén no deja de pensar en Débora y en la relación que ésta tuvo con su hijo. Cree que debe investigar a fondo si entre Jencarlos y la mujer hubo algo más. Es interrumpido por Telma, quien le suplica que no la deje. Son descubiertos por Maripaz y Cynthia, quien abofetea a la mujer y exige a su marido el divorcio.

Socorro visita a Sara y cuando Lucrecia la ve, se aterran las dos. Socorro decide irse de inmediato y entonces Lucrecia exige a Sara que le diga qué tiene que ver con esa mujer. Lucrecia se aterra al saber que la costurera es la madre del amante de su hija y más aún al escuchar que Sara creció en la casa cuna en la que Socorro trabajó hace muchos años.

Paulette y Mónica hablan de la situación que la primera vive, ya que no pude hacer que Maximiliano ponga los ojos en Sara. Mónica le dice que Sara, de quien se ha enamorado, ha sido de Eduardo.

En una tumba, Rosaura llora a su marido, Gerardo, y jura que vengará su muerte. Aparece ante Atilio, a quien le dice que está decidida a ayudarlo. Es enviada a la casa de los Lascuráin, donde será la nueva ama de llaves.

Mónica decide que es tiempo de regresar a casa, en la provincia. Anamía le pide que la lleve con ella, pues desea olvidarse de todo lo que ha sucedido y no quiere estar presente cuando su padre se case con Débora. Mónica decide llevarse con ella a la muchacha, dejando una carta de despedida que preocupa tanto a Paulette como a Maximiliano. Débora se siente feliz de que la muchacha se haya ido.

Lucrecia visita a Sor Piedad y le exige que le diga si Sara es la niña que ella le llevó a la casa hogar hace muchos años. La madre no desea hablar pero al verse acorralada lo acepta, por lo que Lucrecia se entera de que Sara es su hija.

Débora visita a Amanda, a quien le advierte que Atilio no es bueno y que tarde o temprano intentará deshacerse de ella. La mujer no cree en las palabras de Débora y le asegura que Atilio no descansará hasta haberse vengado de ella.

Rubén quiere contentarse con Maripaz y Cynthia, quien le ha hecho sus maletas para que se vaya de su casa. Él se niega rotundamente asegurando que todo lo que en ese lugar hay es suyo. Entonces Cynthia decide irse y con ella Maripaz, quien está herida por la traición de su padre. Rubén se queda completamente solo. Ellas, por el contrario, llegan al departamento que habita Telma, a la que Cynthia echa a la calle de los cabellos asegurándole que ese departamento le pertenece a su hija. Telma llora terriblemente en la calle, desdichada, y regresa a casa de sus padres arrepentida y destrozada.

El teniente rubio habla con Paulette, a quien le dice que Débora es dueña de una casa de citas clandestina y que eso le causará problemas, pues ahora la reclama su dueño absoluto, Atilio Mondragón. Paulette no puede creer lo que escucha y le asegura al teniente que ella misma lo ayudará a desenmascarar a esa mujer. Busca a Atilio, a quien le exige que le diga qué es lo que existe entre él y Débora. No puede creer cuando se entera de la verdad y que Débora trató de matar a Atilio para quitarle todo.

Al estar frente a Débora, a Rosaura le dan ganas de matar a la mujer pero se contiene. Débora le pregunta todo acerca de su vida y la felicita por ser viuda asegurando que los hombres son un estorbo a no ser que tengan mucho dinero que heredar. Le propone que sean amigas y aliadas pero Rosaura le deja claro que ella no es amiga ni aliada de nadie.

Sara cree que no tiene caso seguir en la mansión Lascuráin por lo que decide marcharse también. Tanto Paulette como Eduardo le suplican que se quede y ella decide hacerlo. Aparece Lucrecia y la abofetea asegurándole que si alguien se entera de la verdad, lo lamentará. Paulette defiende a su protegida y exige a Lucrecia una explicación pero la mujer no la da. Sara tampoco entiende que es lo que le sucede a la mujer.

Débora hace el amor con Roger, a quien le dice que deben matar a Atilio. Él, lleno de miedo, le asegura no querer meterse en más problemas pero ella lo provoca para que acceda.

Atilio aclara a Gaetana que si insiste en estar del lado de Débora perderá su trabajo.

Sara sufre por lo que siente por Eduardo, quien ha exigido a Farah que se olvide de él pues ama a Sara. Se lo hace saber a la muchacha, quien lo abraza. Aparece Rubén, quien pide a Sara que hablen a solas. Le pregunta sobre su vida, sobre sus padres. Ella asegura querer encontrarlos y él le dice que él sabe quienes fueron. Sara le exige que se lo diga y entonces Rubén le dice que sus padres están muertos y que por eso fue a parar a la casa cuna. Sara llora y cuando se lo cuenta después a Socorro, la mujer, indignada, le dice que Rubén miente y que sus padres están vivos. Sara exige a la mujer que le diga la verdad pero Socorro decide callar.

Rubio le pide a Muñeca que abandone su trabajo pues él la ama y desea estar con ella. La muchacha asegura que nunca deseó trabajar allí y le cuenta como se la robaron hace muchos años para obligarla a trabajar. Rubio le pide que le cuente como son los movimientos del lugar y ella lo hace. Aparece Atilio y lo corre, exigiéndole que no vuelva más. A Muñeca la abofetea y le asegura que Débora ya no es nadie en el lugar.

Giovanni entrega cuentas a Débora y le enseña una foto del hombre que busca a Iván con frecuencia. La mujer se ríe llena de maldad y besa a su empleado, pues le ha dado grandes armas para molestar a sus enemigos.

Cynthia teme a quedarse sola. Maripaz la alienta para que busque la felicidad en alguien más. Cynthia le pregunta si ella la dejaría ser feliz con otro hombre y la muchacha le dice que sí. Las dos se abrazan y Cynthia llora.

Rubén busca a Débora. Tienen un encuentro y él trata de propasarse con ella pues está solo y necesita caricias. Ella lo rechaza y se burla de él por haberse quedado completamente solo.

Sara cuenta a Socorro el incidente con Lucrecia. Nerviosa, la mujer le pide que se vaya de la mansión Lascuráin, pues allí pueden hacerle mucho daño. Sara exige a la mujer que le diga qué es lo que sabe pero Socorro ha decidido callar.

Lucrecia busca a Rubén, al que le dice que tiene algo que decirle. Le confiesa que hace años, cuando fueron amantes, ella se embarazó y que como él se casó con Cynthia entonces se fue lejos a tener a su hijo y lo dio en adopción y que ahora esa criatura ha aparecido. Él exige que le diga quien es y se sorprende al saber que es Sara. No se da cuenta de que Débora está presente. Se burla de ella y les asegura a los dos que, si no hacen lo que ella les pida, todos sabrán la verdad.

Sara y Eduardo deciden hacerse novios y salen a un parque, al cine, a divertirse. Ella le confiesa estar deseosa de saber quienes fueron los padres que la abandonaron en la casa cuna. Él le promete que la ayudará a descubrir la verdad. Los dos se besan fuertemente y entonces se topan con Farah, quien le dice a él que ha ido a buscarlo porque se ha dado cuenta de que no puede ser feliz si no es a su lado. Lo besa, sorprendiendo a Sara.

Maripaz habla con Rafael, quien lamenta lo sucedido a Jencarlos. Él asegura a su ahora novia que Débora no es buena, ya que hace años estuvo casada con su padre.

Maximiliano se confiesa ante Patricio, a quien dice no poder más con la pérdida de Natalia y el alejamiento de Anamía. Cree que de no ser por Débora, quizás su vida ya no tendría sentido. Patricio le advierte que Débora no es buena, y que si todos se lo dicen es por algo. Los interrumpe Débora, quien pide a Patricio que hablen a solas. Le dice que si insiste en poner a Maximiliano en su contra entonces todos sabrán su verdad. El le exige que le diga de qué le está hablando y ella le muestra una foto en la que él se besa con Iván. Patricio se estremece al saberse descubierto.

Rosaura esculca entre las cosas de Débora y allí encuentra viejas fotografías de Atilio, Gerardo y otros hombres, incluido Maximiliano. También descubre accidentalmente y muy bien oculta el arma con la que Jencarlos fue asesinado. No puede creer que la mujer haya sido capaz de matar y usar a tantos hombres para hacerse de una inmensa fortuna. Habla con Atilio sobre lo que ha encontrado y es descubierta por Paulette, quien asegura tenerle poca confianza por ser una mujer muy misteriosa.

Muñeca pide ayuda a Gaetana para que la deje irse y no dedicarse más a la prostitución clandestina. La mujer se niega y le dice que solo Débora puede hacerlo. Muñeca habla con la mujer, a la que le dice que si la ayuda a ser libre, entonces ella en recompensa la ayudará a vengarse de Atilio Mondragón. A Débora le parece que la tregua es justa y decide que siendo así, la liberará. Muñeca entonces se comunica con Rubio, a quien le dice que Débora ha aceptado y que puede llevar a cabo sus planes.

Paulette sigue a Débora hasta la casa de citas que tiene. Entra y se entrevista con Giovanni, quien le enseña un catálogo de hombres disponibles. La mujer se hace pasar por una colega de la dueña por lo que al saber que la dueña es Débora, se marcha de inmediato. En la calle se topa con Cynthia, a quien le pregunta qué es lo que hace en ese lugar. Aparece Benjamín y las saluda. Paulette se marcha tras deducirlo todo. Cynthia se siente descubierta y eso le preocupa por lo que cree que es mejor que ella e Iván dejen de verse. Él la retiene y son descubiertos por Débora, quien se burla de la mujer por haber dejado a su marido por infiel y ella hacer lo mismo. Le confiesa que fue ella la que hizo que Iván la acorralara hasta enamorarla. Iván lo acepta pero asegura estar perdidamente enamorado de la mujer. Cynthia sale del lugar destrozada. Maneja perturbada y sufre un accidente. Iván decide dejar de ser escort mientras que Giovanni le cuenta a Débora sobre la mujer que la buscaba. Débora deduce que fue Paulette y la maldice.

Rafael cuenta a Atilio que Débora y Jencarlos tuvieron un romance y que éste la dejó para casarse con Anamía, a quien Débora odia por ser la hija de su hermana y el hombre al que siempre amó. Atilio se comunica con Rosaura, a la que dice que debe actuar de inmediato y con cautela pues pueden hundir a Débora.

Paulette, desesperada, acude a la oficina de Maximiliano para contarle lo que sabe. Él no le cree y ella, con llanto, le asegura que es verdad.

Muñeca pide a Atilio su libertad y le propone que le tiendan una trampa a Débora. Él se sorprende por la inteligencia de la muchacha y decide que así será. Muñeca le pide dinero que el hombre le entrega en efectivo.

Isadora descubre que Lucrecia fue madre hace muchos años y le pide que le cuente lo que sucedió con esa criatura. Lucrecia se emborracha y perdida asegura que esa niña bastarda debía estar a donde pertenecía pues le destruyó la vida.

Patricio pide a Lucrecia que hablen y cree que lo mejor es que se separen para no hacerse más daño. Ella, alcoholizada, solo le repite que Débora la tiene en sus manos y que desea matarla. Él, interiormente, se dice lo mismo.

Maximiliano enfrenta a Débora, a quien le exige que le diga si ella es la dueña del prostíbulo. Ella lo niega rotundamente y con lágrimas asegura que Paulette solo desea separarlos. Él se asegura que si descubre que está mintiendo entonces se arrepentirá de haberlo engañado. Al marcharse Maximiliano, la mujer busca a Paulette, dispuesta a hacerle daño, pero son sorprendidas por Rosaura, quien se queda al lado de la segunda. Débora se marcha y  jura que se deshará de la mujer a como de lugar. Acude a Max, a quien se entrega ardientemente asegurándole que él siempre ha sido el amor de su vida. Ambos hacen el amor.

TRES MESES DESPUES: Débora se prueba el vestido de novia, contenta y segura de que ahora sí Maximiliano será solamente para ella y lo habrá conseguido todo en la vida.

El comandante Rubio mira una foto de Débora y en un pueblo provinciano pregunta por ella. Allí, quienes la reconocen, la llaman la viuda negra, pues se casó con tres hombres distintos y todos murieron en circunstancias extrañas.

Eduardo y Sara hablan con Sor Piedad, a quien le ruegan que les diga quienes son los padres de la mujer. La monja se niega a revelar ese secreto.

Isadora tiene un encuentro con Roger, quien le pide dinero para poder instalarse en un departamento ya que no será más el chofer de Débora. Isadora lo ayuda y ambos consiguen un lugar espectacular que ella paga. Lo lleva de compras para vestirlo bien, enamorada.

Patricio suplica a Lucrecia que le diga que es lo que le sucede y porqué se ha encerrado tanto en un vicio que solo la destruye. Ella, acorralada, explota y le confiesa que siempre lo engañó, que toda la vida estuvo enamorada de Max y que a demás de eso, tuvo un hijo con Rubén. Un hijo del que se deshizo hace muchos años. Patricio cree que su mujer es un monstruo y ante las humillaciones de ella decide irse de la casa. Busca a Iván, con quien se desahoga. Le propone que se vayan lejos y hagan una vida juntos y entonces Iván le confiesa no ser homosexual si no un simple sexo servidor.

Rubén suplica a Maripaz que regrese a su lado y convenza a Cynthia para que haga lo mismo, pero ninguna de las dos desea hacerlo. Cynthia asegura tener una nueva pareja y presenta a benjamín, a quien Rubén golpea con dolo.

Débora prepara su vestido de novia, lista para casarse. Rosaura la ayuda y le pregunta a donde irá ahora que sea la señora Lascuráin. Cuando Débora le dice que no se marchará de la mansión, Rosaura le confiesa que escuchó a Paulette hablando con Max, al que le pidió que, tras casarse, se marche con su esposa a otro lugar, lejos de ella. Débora le propone a Rosaura que la ayude a deshacerse de Paulette. La mujer no responde.

Sara se siente terriblemente mal por no saber quienes son sus padres. Eduardo, sin que ella lo sepa, habla con Socorro, la acorrala, hasta que ésta le dice que Sara está demasiado cerca de su madre, quien la abandonó y nunca más tuvo hijos. Eduardo saca deducciones y cree saber quien es la madre de su amada.

Isadora está dispuesta a defender su amor y el de Roger. Débora le exige que se olvide de esa locura pero la mujer se niega. La cachetea y la amenaza con quitarle todo lo que le ha dado. Isadora asegura ser heredera de la fortuna que también a ella le dejaron sus padres y entonces Lucrecia le confiesa que ella ya no tiene nada pues ah sido con su parte de la herencia con la que han vivido todos estos años, y que las cuentas de Lucrecia se encuentran en el extranjero. Isadora no puede concebír la traición de su propia hermana.

DICIEMBRE 2011. El teniente rubio visita a Maximiliano, a quien interroga sobre su vida y la de Débora. Está al tanto de todo pero Maximiliano insiste en que si se propone manchar la reputación de la que será su esposa, entonces lo lamentará.

Amanda pide a Atilio que olvide su venganza pero él insiste en que Débora es mala y el mismo daño que intentó hacerle a él, el que le hizo a Gerardo y otros más, lo hará también con Maximiliano. Es entonces que Amanda decide hablar con el futuro esposo de su enemiga, pero Rafael le pide que no lo haga y que deje a su padre actuar de la manera que quiere.

Paulette se da cuenta de que Rosaura es una mujer rara y con intenciones secretas por lo que le pide que le diga qué es lo que pretende. Rosaura segura ser solamente una mujer callada, reservada, pero no ocultar nada.

Maripaz se opone a que Cynthia rehaga su vida con Benjamín, el cual es mucho más joven que ella. Cynthia asegura estar enamorada desde hace mucho tiempo y que Benjamín le corresponde.

Débora habla con Rubén, quien le dice lo del romance de Cynthia. Débora le dice que Cynthia y ese hombre le han visto la cara desde hace mucho tiempo, pues a la misma Débora le consta que han sido amantes. Lucrecia los interrumpe y les confiesa que Patricio la ha abandonado. Débora le dice que ella sabe el por qué. La lleva a un pequeño motel, donde sorprenden a Patricio haciendo el amor con un extraño. Lucrecia se aterra ante la escena y Patricio trata de explicarle pero ella no lo deja. Débora goza la escena y Patricio le jura que se las pagará.

En su enorme casa en la provincia, Mónica lleva la cena a Anamía, quien se ha vuelto una mujer callada, ida. Mónica le suplica que hable, que diga algo y vuelva a ser la de antes, pero la muchacha solo llora y no dice una sola palabra. Le entrega la invitación a la boda entre Débora y su padre. El saber lo que acontecerá pone nerviosa a la muchacha.

En su última noche de soltera, Debora visita a Roger en su nuevo departamento. Lo felicita por su logro y decide estrenarlo con él. Los dos hacen el amor ardientemente. Son descubiertos por Isadora, quien se abalanza contra Débora, arrancándole una pulsera. Roger trata de calmarla pero no puede. Entre Roger y Débora causan un accidente que ella  misma provoca a Isadora, arrancándole la vida. Roger entra en pánico y entonces Débora le propone que envuelva a la mujer con unas sabanas para poder deshacerse de ella.

Lucrecia recibe la visita de Eduardo, quien le pide que hablen. Él le dice que ha descubierto que ella es la madre de Sara. Lucrecia se altera y asegura no querer saber nada de esa muchacha, a la que sigue aborreciendo después de tantos años.

Sara confiesa a Paulette sentirse totalmente desilusionada de la vida, pues lo que ha querido no lo ha podido conseguir. Paulette le aconseja que sea feliz con Eduardo, quien de verdad la quiere, aunque para la mujer hubiera sido mejor que su protegida fuera quien se case con Maximiliano.

Roger y Débora arrojan el cuerpo de Isadora a un voladero, junto con su auto, para que todo parezca un accidente. Acuden al prostíbulo clandestino, donde se encuentran con Atilio, quien la felicita por su boda y le entrega todos los documentos que la hacen dueña del negocio, del lugar y de las muchachas que en él trabajan. Débora, satisfecha, le agradece el cumplido. Cuando Atilio se va, llega la policía, a detener a todos los que allí se encuentran y clausurar el lugar, el cuál ha sido denunciado. Entre tiroteos y otras cosas, Débora logra escapar, mientras que Muñeca agradece a Atilio el haberla podido liberar.

Amanece y Débora se encuentra muy nerviosa pero aún así se alista con ayuda de Rosaura y se marcha a la iglesia acompañada por Roger. Max la espera, ansioso, aunque aún Paulette le suplica que piense muy bien lo que hará. Max asegura cumplir solamente con los deseos de su difunta esposa, Natalia.

Lucrecia se prepara y busca a Isadora pero no la encuentra, ni en el celular. Teme a que esté con su amante.

Rubén asegura a Cynthia estar arrepentido y dispuesto a cambiar si ella lo perdona pero la mujer ya no quiere saber más de él y le suplica que no la vuelva a buscar.

El comandante Rubio lee los documentos de compra y venta de inmuebles por parte de Débora. Descubre que tiene varios prostíbulos clandestinos y que ha traficado con jovencitas desde hace muchos años. Acuden a cerrar el de hombres y detienen a Giovanni, quien junto con Gaetana, en el ministerio público, declaran lo que saben. Alguien le avisa a Rubio de la aparición de un coche y un cuerpo en las afueras de la ciudad. Acude y se da cuenta que es Isadora. Descubre en el puño de su mano una pulsera que le ha visto puesta a Débora Dumont.

Socorro tiene un mal presentimiento, como si algo le angustiara. Acude a sus compadres, Marta y Honorio, quienes tratan de tranquilizarla.

Telma trabaja como secretaria en un despacho. Allí conoce a Omar Vallejo, un muchacho de buena familia quien queda enganchado a ella y la invita a comer. Los dos hacen click.

Max y Débora se encuentran en el altar de una iglesia, rodeados por los conocidos y muchos invitados. Cuando el padre pregunta si hay alguien que se oponga, aparece oponiéndose Anamía, quien llega a interrumpir la boda asegurando que ella sabe que Débora mató a Fidelina porque ésta sabía que fue la responsable y causante de la muerte de Natalia, por lo que también la acusa de ser responsable de la muerte de Jencarlos. Maximiliano no puede creer lo que está escuchando en el altar, mientras que Débora, muda, no sabe cómo reaccionar, sorprendida como los demás presentes..

Rosaura registra la habitación y toma la colección de fotos de Débora y también el arma, dispuesta a entregárselas a Atilio. En la calle es sorprendida por el comandante Rubio, quien le pide que le entregue lo que tiene en las manos. Rubio se sorprende al ver que los hombres de las fotos están todos muertos a excepción de Max, Rubén y Atilio, el cuál aparece como finado en algunos periódicos. Cree entonces que Débora se encuentra detrás de esos asesinatos. Decide detener a Rosaura pero ésta ha escapado y se comunica con Atilio, a quien le dice que el comandante tiene toda la información y ha descubierto todo acerca de Débora. Atilio entonces cree que su venganza se ha cumplido y Débora irá a parar a la cárcel de por vida. En plena iglesia arremete contra la mujer, apoyando a Anamía y confesando que él y Débora fueron esposos y que ella intentó matarlo para quedarse con su fortuna y que así sucedió, mientras él desapareció durante muchos años, inconsciente, hasta que Amanda lo ayudó. Maximiliano no puede creer que sea verdad todo y que Débora sea un monstruo. Ella, nerviosa y estallando, asegura que nadie puede juzgarla. Acusa a Natalia de haberle arrebatado todo siempre, hasta a Max, a quien culpa de haberla dejado solo por temer a su padre y haberla hecha su amante durante años, sin que Natalia o su hija lo supieran. Acusa a Cynthia de haber engañado a Rubén, quien siempre la engañó y encima tuvo un hijo con Lucrecia, la cuál dio a ese hijo en adopción y se casó con Patricio, el cuál es homosexual y mantiene relaciones con hombres mucho más jóvenes que él. Mira a Paulette, quien la desafía con la mirada y le asegura que a ella no la puede culpar de nada. Paulette llama a la policía, quien en ese momento llega pero Débora escapa. La buscan en los alrededores pero nadie puede encontrarla. Es entonces que al estar todos fuera de la iglesia, preocupados, con helicópteros al acecho, Débora aparece en la cúpula mas alta de la iglesia, desde donde jura a Maximiliano que si no fue feliz con ella no lo será con nadie, y que jamás la olvidarán. Confiesa todas sus fechorías y que su última victima, la noche anterior, fue Isadora, aterrando a los presentes, principalmente a Lucrecia. Débora, llena de locura y acorralada por la policía, se arroja desde la cúpula, hasta quedar muerta y ensangrentada a la puerta de la iglesia, provocando holocausto.

MESES DESPUES: En el reclusorio, Roger paga una condena por su complicidad en el asesinato de Isadora. Contempla a otros internos jugando y es interrumpido por un policía que le dice que tiene visita. Es Socorro, su madre, quien lo va a ver, llena de dolor. Él llora al verla así y le pide perdón por todos sus errores. Los dos se abrazan fuertemente.

Lucrecia enfrenta su adicción a la bebida en un centro de integración, donde por la memoria de su hermana ha decidido dejar definitivamente el alcohol.

Atilio prepara su mudanza, pues regresa al norte, de donde es originario. Rafael decide quedarse pues desea formalizar con Maripaz y casarse con ella pronto, mientras que Amanda, enamorada, decide seguir a Atilio.

Gaetana se encuentra en la cárcel pero no se arrepiente de lo que ha hecho y jura que pronto saldrá libre y retomará su trabajo.

Muñeca es feliz al lado del comandante Rubio, con quien vive un tórrido romance.

Cynthia vive un romance espectacular con Benjamín, quien la llena de felicidad y de salud. La mujer es otra, luce más feliz y jovial.

Rubén se ha quedado solo son los recuerdos de lo que pudo ser pero él jamás se permitió. Ha abandonado el corporativo y se ha vuelto un hombre solitario y amargado. Recibe la visita de su hija, a la que asegura que si solo lo visita porque le tiene lástima entonces deje de hacerlo. Maripaz deja entonces las llaves de la casa en una mesa y se marcha dejándolo solo. Él llora en silencio, solo.

Patricio lima asperezas con Iván, quien le propone que sean buenos amigos. Los dos se toman un café,  juntos, felices.

Lucrecia llora en el cementerio a su hermana Isadora, lamentándose por no haberla sabido valorar ni enseñar. Allí es sorprendida por Sara, quien le tiende una mano y le asegura que aún no es tarde para enmendar algunas cosas del pasado. Lucrecia acepta la mano de la muchacha y la abraza, llamándola hija. Ella la llama mamá.

Maripaz y Rafael visitan a Anamía, quien se ha recuperado y es la misma muchacha llena de vida de antes. Anamía le pide que sea su madrina de ramo en su boda y Anamía acepta, feliz. Son observados desde lo lejos por Paulette, quien le asegura a Mónica que a pesar de tanta tragedia nuevamente siente una gran tranquilidad. Se preguntan qué habrá sido de Rosaura.

Rosaura reza en una iglesia por Gerardo, a quien le manda bendiciones ya segura que su muerte no fue en vano pues contribuyó a que una criminal dejara de destruir la vida de los demás. Es sorprendida por el teniente Rubio, quien le dice que ya sabe quien es ella. Rosaura, llena de dolor, confiesa que tuvo que hacer algo para vengar la muerte de su marido. El teniente le aconseja que trate de olvidar y ser feliz.

Omar pide a Telma que se case con ella y ésta, feliz, acepta. A su pedida de  mano acuden Sara, Eduardo y Socorro.

Sara visita a Rubén, a quien le dice estar enterada de la verdad y que él es su padre. Él la rechaza absolutamente.

Lucrecia habla con Cynthia y le pide perdón por lo ocurrido en el pasado. Le dice a Maripaz que no está sola y que tiene una hermana: Sara, la cual es hija de ella y de Rubén. Maripaz se acerca a Sara con ayuda de Anamía y las tres se hacen grandes amigas.

Sara y Eduardo emprenden un viaje al extranjero, juntos, en el que él le muestra ciudades hermosas. Los dos viven su amor apasionados. Se besan fuertemente.

Maximiliano se ha vuelto un hombre solitario. Eduardo le pide que trate de salir adelante por su hija, la cuál aun lo necesita, pero Maximiliano vive atormentado por los recuerdos y la culpa. Acude al cementerio a la tumba de Natalia. Después visita la de Débora y un fuerte aire acechador lo sorprende. Entre polvo y hojas secas ve a lo lejos la silueta de una mujer. Los ojos se le llenan de horror y se escucha una carcajada… la carcajada de Débora.

Fin




















© JAMÁS ME OLVIDARÁS DR. 2011
Es un obra protegida y los derechos son propiedad de su autor.
Se prohíbe su cipia y reproducción parcial y/o total
así como su contenido con fines de lucro.
(R) & (P) 2011